Cuando hay poco actúa con equilibrio. El desangrado fútbol peruano es el preámbulo de una selección que dice buscar la clasificación y que al parecer solo está capacitada para dejar una buena impresión.
Sergio Markarián ha tenido a bien adelantar la alineación que la nacional presentará en tierras tunecinas, sorprendiendo desde un primer momento la suplencia de Jefferson Farfán en favor de Luis “Cachito” Ramírez. Era obvio aunque no imaginado que la extensa recuperación del jugador del Schalke 04 iba a determinar la decantación del técnico uruguayo por un Ramírez de agradable presente en el Corinthians.
Sin el compañero ideal para Carlos Zambrano (St Pauli) y con la confirmación de Yotún como lateral por la izquierda, los nombres que se manejan dejan entrever que Roberto Guizasola dominará la franja derecha, Antonio Gonzáles tendrá que sacrificarse en la contención y Rinaldo Cruzado (Chievo Verona) será un apoyo constante para Claudio Pizarro, Paolo Guerrero y Luis Ramírez. Juan Vargas (recambio en la Fiorentina) tiene que alimentar desde la izquierda y sin dudarlo todo señala que André Carrillo y Farfán verán acción en la segunda mitad. Renzo Revoredo (Olimpia) es el suplente de Guizasola, Edwin Retamozo (Cienciano) hará su aparición si el deseo es aumentar el nivel de contención en el medio y Carlos Lobatón (Sporting Cristal) puede relevar a Cruzado.
La selección se presentará el miércoles con la intención de refrendar sus progresos y establecer con solidez un estilo definido, sin laterales a la brasileña, ni volantes del perfil hispano, sin embargo, hace lo que puede y juega con todo lo que tiene. ¿Será suficiente? Solo el tiempo lo sabe.
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