Han pasado 22 años y me cuesta creerlo. Bueno, yo voy a cumplir 39 años y viéndolo desde ese punto de vista ya no se ve tan inverosímil. Desempolvaba ese viejo vídeo de la final de la Copa Libertadores de 1995 y me encontré con un Gremio campeón y un Nacional de Medellín con varios nombres ilustres.
El medio era más de dinámica que de toque y es que para conectarse con Paulo Nunes era estar a 100 por hora. Carlos Miguel por la derecha era un apoyo para la subida de Roger, mientras que Arilson prefería dejarle la banda derecha para las subidas del paraguayo Francisco Arce. Dinho era el que empezaba la jugada con su visión de juego y su preciso cambio de orientación. Mención especial para Dinho, un jugador que ya se tuteaba con la Copa Libertadores desde su época en el Sao Paulo.
Adelante como olvidar al inefable Mario Jardel, el goleador del equipo, y que una desavenencia con su esposa lo llevó a caer en un profundo abismo depresivo del cual nunca pudo reponerse. Paulo Nunes era el atacante que iba por fuera y que también tuvo la oportunidad de ganar otra Copa Libertadores con el Palmeiras en 1999.
Los recuerdos bombardean el ordenador y solo queda refrendar los atributos de un equipo que lógicamente no marcó historia, al estilo del Sao Paulo, sin embargo, supo ganar lo que tenía que ganar y darle al poderoso Gremio su última conquista continental.