Tantos años de desatinos se pueden borrar con un Decreto de urgencia. Alfredo González, Juvenal Silva, Guillermo Alarcón, Julio Pacheco, Nicolás Delfino y Manuel Burga. Solo son los benefactores de un desquiciado y mendicante balompié nacional que se escuda en la historia de sus colores. Yo me pregunto: ¿Historia es igual a éxitos?
La restructuración económica-financiera de los clubes se sostiene o consiste en el nombramiento de un administrador designado por Indecopi y que puede ser ratificado o sustituido por la junta de acreedores. Es decir, la idea es desaforar a esas lacras que han vivido de los clubes y que los nuevos administradores impongan una línea más empresarial. Ahora, todo se inicia con la solicitud por parte del deudor y cuya vigencia es de 60 días calendario desde el momento de su publicación.

Es un salvavidas que el ejecutivo lanza a los clubes en quiebra para que se acojan al proceso concursal, eviten los embargos y dejen al menos por un instante congeladas las deudas que los ahogan. Rómulo Fernández (Presidente del COMPYMEP) aclaró que el anterior congreso de la República había planteado a los clubes pasar de ser Instituciones sin fines de lucro a una sociedad anónima, y ser considerados dentro del régimen especial. Entregar la gerencia del club a una empresa especializada bajo contrato pero los seudo dirigentes nunca quisieron hacerlo.
Al ser interrogado por la discriminación que sufren las PYMES al no obtener leyes con privilegio el Sr Fernández soltó una frase ironica y veraz: “El fútbol son pasiones y nosotros las PYMES realidades”
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