Brasil es
un claro ejemplo
que se puede
obtener disciplina táctica, pero
no se puede suplantar
la fantasía futbolística. Hay caudillos
que empujan, sin embargo, hay
también aquellos jugadores
que no dan
la talla. Sombría versión
carioca que crea
incertidumbre y no
ilusión.
Cambiar a
Dani Alves por
Maicon hace una
mejoría, aunque no soluciona
todo. Julio Cesar respondió
cuando lo solicitaron, mientras que
Thiago Silva, ausente contra
Alemania, y David Luiz
ofrecen seguridad y un peligroso
juego aéreo en
las pelotas paradas. Paulinho y
su vaivén admirable, pero sin
la claridad para dar una
asistencia. Fernandino ingresó
para destruir y
algunos árbitros lo
apoyan en esto. Un Marcelo
acelerado y un
Hulk que se
pasa el partido
buscando su perfil
para un remate
que nunca llega, al
menos con la
precisión que se
desea.
Colombia reaccionó
tarde y tuvo
jugadores ausentes en
el juego. Ya se sabe que
Neymar tiene una
fractura de vertebra
que lo ha
sacado del Mundial. Ahora, la interrogante
pasa por saber
si lo que
Brasil ofrece será
suficiente para ganarle
a una Alemania
sólida y discreta. Fred se
recoge por momentos, aunque ni
siquiera llega a
igualar a Luis
Fabiano. Y de
Jo es mejor
no decir nada
porque se puede
escapar algún exabrupto.
Felipao ha
hecho su trabajo
y nadie puede negárselo.
Ya no
hay estrellas y
la cantera ha
dado jugadores normales
y no fenómenos. Brasil juega, como
todos, de acuerdo a
sus posibilidades, aunque nunca
nos imaginamos que
estas fueran tan
escasas.
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