Acoplable y
polivalente. Un equipo que salió a presionar al Bayern Múnich, ahogando a Xabi
Alonso y ubicando a Paul Pogba en la delantera. La Juventus nos ha sorprendido
y conforme pasa el partido nos damos cuenta que la clasificación está más cerca.
Presión y
contraataque. Alvaro Morata y Pogba en la delantera, Lichtsteiner encimando a
Ribery y Khedira con Hernanes pisándole los talones a Xabi Alonso. Goool de
Pogba tras subida de Lichtsteiner y pifia de David Alaba. En el amanecer del
partido el pressing de la Juve da resultados y desnivela el juego. Había que proteger
las bandas y que mejor que anular la Douglas Costa con la dupla Patrice Evra y
Alex Sandro. Un primer tiempo con un equipo italiano muy sólido, con una
estrategia evidente que era no dejar salir con libertad al cuadro alemán y de
contragolpear en el momento menos esperado. Goool de Juan Cuadrado tras una
gran jugada individual de Morata. La Juve define el encuentro y lo hace
aprovechando la debilidad defensiva del Bayern.
Todo está cuesta
abajo para los alemanes y cuando pensaba que esto ya estaba terminado, me di
cuenta que no debo pensar por adelantado. Gol de Lewandowski y de Müller, este
último en el minuto 91 y alargue. Lo demás es solo para ensalzar más a los
teutones. Nada de posesión de balón o de estilo estético, todo fue lucha y
empuje. Douglas Costa se movía sin respetar puesto alguno. Ribery continúo
encarando por la izquierda y Coman hacia todo lo posible como extremo derecho. Ni
las arengas de Buffon sirvieron, la historia volvía a repetirse, los alemanes
terminaron llevándose un partido que los italianos tenían en el bolsillo. Cuatro
a dos final y el subcampeón europeo debe meditar por qué se pudo ir un partido
que lo tenía controlado.
Demás está señalar
los errores de Evra o que Morata nunca debió salir. Tampoco se puede decir que
el sistema defensivo italiano ya no es el mismo de antaño. Allegri no tiene
nada que reprocharse y Guardiola no tiene nada de que enorgullecerse. Fue una
noche europea de goles y de emoción. En días en que el balompié del viejo
continente se ha vuelto tan monopolizado es bueno saber que se puede ver algo
diferente, algo que nos hace pensar que no todo está perdido. Bueno, parece que
me olvide que no debo pensar.

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