viernes, 25 de marzo de 2016

Lo mismo de siempre



Las eliminatorias son como una vieja costumbre para el Perú. Empatar, perder o en su defecto conseguir un triunfo que mantenga la esperanza por clasificar. Es imposible ir a un Mundial sin argumentos, pero al parecer eso no importa cuando el aficionado nacional se dispone a ver a su selección.

Nuestra idiosincrasia nos traiciona. Tenemos jugadores que más se destacan por sus relaciones interpersonales que por su juego. No podemos negar que Jefferson Farfán es un buen jugador, aunque también es imposible esconder que el ex centrocampista del Schalke 04 últimamente es más conocido por sus devaneos sentimentales que por lo que hace sobre el césped. Este es solo una perla. Debe ser difícil para Ricardo Gareca formar el combinado nacional cuando solo puedes contar con algunos jugadores que militan en el exterior, y otros de fama incipiente en la modesta liga local. Tenemos jugadores que no viven su mejor momento y otros como es el caso de Claudio Pizarro (Werder Bremen) que atraviesan el ocaso de su carrera. Ayer vimos a un Perú con ganas de ganar, aunque a este nivel el empuje es solo una parte de lo que se necesita para clasificar. Nuestra defensa se vio endeble, con un Carlos Ascues (Wolfsburg) muy titubeante y con un Luis Advincula (Newell’s Old Boys) y Juan Vargas (Betis) sufriendo mucho contra Rómulo Otero (Huachipato) y Juan Pablo Añor (Málaga), estos últimos muy escurridizos en el mano a mano y que volvieron a demostrar que los laterales incaicos atacan mejor que lo que defienden.
                                                                                             

Presión constante a Josemir Ballon y a Renato Tapia (Feyenoord) por parte de Tomás Rincón (Genova), mientras que Oswaldo Vizcarrondo (Nantes) chocaba y chocaba a Paolo Guerrero (Flamengo). Después de un inicio positivo para el cuadro local la vinotinto empezó a salir un poco más y a presionar arriba aprovechando la potencia de José Salomón Rondón (West Bromwich). Fue un primer tiempo favorable al cuadro visitante el cual se extendió hasta la segunda parte. Los goles fueron una prueba de lo sucedido en el campo. Dos a cero y los cambios no tardaron en llegar para los dirigidos por Gareca. Carlos Lobatón (S.Cristal) ingresó para tratar de organizar y darle salida limpia al equipo, mientras que Edison Flores con Raúl Ruidíaz le dieron velocidad y frescura a un ataque que mostraba la falta de fútbol de Farfán y la pesadez de Pizarro.


Las tribunas silenciosas y por momentos quejonas. Gol de Ruidíaz en los descuentos y empate agónico. No sirve de nada, sin embargo, se gritó como nunca. Estamos eliminados y creo que lo estábamos desde antes. No tenemos un universo de jugadores apropiado y aparte que nuestra sociedad, venida a menos, no se caracteriza por tomar las cosas con seriedad. La fidelidad del fanático es ciega, pero nuestra inteligencia no puede ser estúpida.

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