Eslovaquia acaba de
vencer al seleccionado ruso (2 - 1) recobrando sus posibilidades de clasificar a la
segunda fase y de paso aumentándoles la presión a los ingleses que definirán su
futuro frente a Gales.
Hamsik y Weiss fueron
los autores de los goles. Quizá los jugadores con mayor talento en esta
selección. El primero, un todoterreno muy inteligente, mientras que el segundo,
un extremo rápido y hábil para el regate. Después podemos señalar que el
técnico Jan Kozak decidió darle su oportunidad a Ondrej Duda (Legia de
Varsovia) en el frente de ataque. Reafirmó a Martín Skrtel (Liverpool) y Jan
Durica (Lokomotiv Moscu) en la zaga, dejando a Peter Pekarik (Hertha Berlín)
sobre la derecha. Sin embargo, para la franja izquierda se realizó un cambio.
Tomas Hubocan (Dinamo Moscu) fue el elegido para enfrentar a los rusos. Kozak
sabía que el combinado dirigido por Leonid Slutski es muy físico, que ante la
ausencia de Alan Dzagoev (CSKA Moscu) es muy poco en cuestión de inventiva lo
que puede ofrecer este equipo, pero que en las jugadas a balón parado es un
peligro por la envergadura de jugadores como Sergei Ignashevich y Vasili Berezutski.
Entonces, todo quedaba en manos de lo que pudieran construir los atacantes del
Zenit Aleksandr Kokorin, Artem Dzyuba, y Oleg Shatov.
Eslovaquia lo definió
por la calidad de sus jugadores. Juraj Kucka (Milan) y Hamsik (Napoles) dominan
el medio, y Robert Mak (Paok) con Vladimir Weiss (Al Gharafa) ponen la
velocidad y el desborde. Sin dejar de lado las subidas de Pekarik y el trabajo
reconocido de Viktor Pecovsky (Zilina). Este último, un aporte importante para
el equilibrio en el mediocampo.
Eslovaquia no ha
variado su sistema y cuenta con las armas suficientes para acceder a la segunda
fase. Hoy solo les queda aguardar un triunfo gales y enfrentar a una selección
inglesa matemáticamente eliminada, con lo cual las posibilidades del triunfo y
la clasificación serían mucho más grandes.
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