Ha concluido el
primer tiempo del debut suizo contra Albania y la primera impresión que nos
causa el cuadro helvético es que se muestra muy ordenado, pero sus opciones
ofensivas recaen en la inspiración de tres jugadores. Muy poco realmente para
pretender llegar hasta lo último en esta Eurocopa.
Sabíamos desde un
principio que Xherdan Shaqiri era el jugador más desequilibrante de esta
selección. Sin embargo, la pregunta es, qué hacer cuando el jugador del Stoke
City se muestre por debajo de su nivel. No hay que ser demasiado inteligente
para darnos cuenta que el ex jugador del Bayern Munich no atraviesa sus mejores
momentos, por lo que ante la constante subida de Lichsteiner lo normal es que
este se mueva hacia el centro para tratar combinar con Dzemaili, pero con esta
acción sin duda su velocidad y capacidad de desborde quedan maniatadas.
Solamente un centro totalmente desviado logró realizar Shaqiri en esta primera
etapa.
Dzemaili es el
jugador que en la actualidad le puede dar otra cara al combinado suizo. El
jugador del Genova se recoge desde su ubicación de mediapunta para tocar y
moverse de nuevo hacia adelante, es decir, jala la marca de un central y crea
los espacios para que Haris Seferovic (Eintracht Frankfurt) explote la espalda
de los centrales albaneses. Ahora, la única oportunidad para que el ex jugador
del Napoli pueda realizar esta acción es cuando el balón le llegue limpio y
desde los pies de Granit Xhaka que a decir verdad se ha mostrado escondido en esta
primera etapa. Dos cosas han desequilibrado el juego, el gol de Fabian Schar a
los 5 minutos tras mala salida de Berisha (Lazio) y la tonta expulsión de Lorik
Cana (Nantes) tras doble amarilla. Realmente lo del capitán albanés es para
condenarlo, se gana la amonestación en una falta contra Dzemaili realizada en
campo suizo y la segunda es una mano intencional tras resbalarse y permitir que
Seferovic le gane un balón dividido.
Inicio de la segunda
mitad con una Suiza tirada hacia adelante, pero sin muchas ideas para penetrar
la defensa albanesa. El cuadro rojo trata de salir en la contra desprendiendo
al lateral izquierdo Naser Aliji (Basilea), sin embargo este al verse alejado
de sus compañeros opta por el pase largo buscando al solitario Armando Sadiku
(Vaduz), un jugador muy veloz para ganarle las espaldas a los centrales suizos,
pero que le falta pulir bastante la definición. Ermir Lenjani (Nantes) es un
interior izquierdo muy rápido que tenía la misión de acompañar las subidas de
Lichsteiner y de salir a la contra cuando podía. Ergir Kace (Paok) empezó el
partido como segunda punta pero ante la diferencia numérica tuvo que ubicarse
como volante central. Odise Roshi (Rijeka) se recuesta sobre la derecha y tal
como se había anunciado Mergim Mavraj (Colonia) iba formar pareja con Cana en
la zaga, dejando a Elseid Hysaj (Napoli) como lateral derecho. El sacrificado
en todo esto fue Burim Kukeli (Zurich) que tuvo que retrasarse a ocupar el
puesto del experimentado Lorik Cana abandonando el tándem que conformaba con
Amir Abrashi (Friburgo).
El segundo tiempo
dejó en claro lo limitada que se mostró la selección dirigida por Vladimir
Petkovic. Un equipo muy táctico, sin variantes y ojo, con un zaga central
(Schar y Djourou) expeditiva en el juego aéreo pero muy lenta de reacción
cuando el pase viene a sus espaldas. Albania tuvo una última oportunidad
desperdiciada por Shkelzen Gashi (Colorado Rapids), mientras que Suiza intentó
sentenciar el partido con los ingresos de Fabian Frei (Mainz 05) y Breel Embolo
(Basilea), pero todo fue en vano para levantar un partido chato y sin emociones
relevantes.
Suiza ha conseguido
sus primeros tres puntos y creo que es lo único que podemos resaltar en su
choque contra los albanos. Estoy seguro que Deschamps se está frotando las
manos puesto que de lejos su selección está por encima de sus rivales de grupo.
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