Lo que le dejó a Guardiola la eliminación de la Champions

Es mucho lo que se ha dicho y todo ha sido en contra de él. Pep Guardiola vive uno de sus momentos más difíciles tras quedar el Manchester City eliminado de la Champions League. Lo peor es que hasta desde Barcelona han disfrutado con la caída del estratega español.

Un galés que no es Bale, pero que también tiene mucho que decir

La selección galesa tiene un referente y ese es Gareth Bale, sin embargo, hay otros pilares donde descansa el éxito de un equipo que dejó una grata impresión en la Euro 2016. Ashley Williams es el capitán y una de las columnas de un combinado que aspira a llegar a un Mundial después de 60 años.

Kasper Dolgberg se le está escapando al Barcelona

El delantero Kasper Dolgberg tiene varias propuestas y puesto que el Barcelona no se decide a ficharle su destino puede estar lejos del balompié español. El Ajax, dueño de la ficha del internacional danés, le ha avisado al Barca cuál es la situación actual del ex jugador del Silkeborg.

Los grandes fracasos de la liga china

Tanto dinero invertido también generará en algún momento tanto dinero perdido. La liga china vive unos altibajos que hacen pensar el por qué se paga demasiado a jugadores que no han rendido como se esperaba.

Branislav Ivanovic y su renacer en el Zenit

Verle sin la camiseta del Chelsea parecía una utopía, sin embargo, tras varios meses sin ver la titularidad absoluta el serbio Branislav Ivanovic decidió marcharse al Zenit de San Petersburgo, y de esta forma buscar un nuevo reto en el ocaso de su vida futbolística.

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viernes, 1 de abril de 2016

Cuando la muerte vive por un grande



La muerte tiene algo de grandiosa, que te da el protagonismo que quizá nunca tuviste. Hace más de una semana que se ha marchado Johan Cruyff, ese poeta del fútbol que con cigarrillo en mano desafiaba al mundo, y con sus incursiones incontrolables retaba la lógica.

Algunos lo asemejaban a los eximios personajes de cien años de soledad y otros simplemente guardan un minuto de silencio antes de cada partido. No hablemos de enfermedades ni de recuerdos, porque cuando la memoria acumula imágenes es porque desconoce de pasados y de tiempos antiguos.


La muerte no le otorga protagonismo al viejo tulipán. Qué más puede pedir el mejor jugador holandés de todos los tiempos si la vida le dio fama y reconocimiento. Acaso un minuto de silencio es suficiente para honrarlo. Se necesitarían miles de minutos y creo que la vida misma no alcanzaría. Porque así como Garrincha murió en el abandono y como el “zorro” Sep Herberger dejó este mundo mirando fútbol, estoy seguro que el buen Johan ha expirado soñando con un nuevo amanecer del Ajax y con una prolongación exitosa del Barcelona. Y es que Cruyff fue superior a muchos, y no es que quiero que les duela, es que quiero que lo acepten. Como no aceptar que aquella Europa de los setenta, tan anticuada como fue, tenía tanta justicia que permitía que chicos y grandes jugaran de pie y no uno encima del otro.


Las metáforas se las dejo a los que conocen y las palabras exactas para los que saben emplearlas. Porque la muerte acechaba y él lo sabía, y aunque seguía mirando al frente también se daba cuenta que las cuentas estaban por cobrarse. Tal vez la Copa del Mundo no era para él y a lo mejor la Copa de Europa fue su eterna enamorada. Solo Cruyff lo sabía y no se lo dijo a nadie, y no tenía porque, puesto que los secretos mejores guardados son lo que hacen de los humanos unos genios.


Despedidas incansables y un sin número de mensajes de pésame. De qué sirve informar sobre su muerte y de que sirve hablar de sus logros. Cuando mueres todos somos buenos, pero la vida es tan justa con Johan que no necesitó de la muerte para ser importante, todo lo contrario, su deceso fue un magnifico motivo para hablar de la muerte.

martes, 15 de julio de 2014

Garrincha: La alegría del pueblo



Le  robe  2  años  a  los  setenta, aunque  pienso  que  soy  realmente  de  los  ochenta. Medito  como  un  cincuentón  y  trato de  pensar  como  un  moribundo. Porque  las  copas  te  llevan  a  la  muerte  y  el  fútbol  te  puede  llevar  a  la  gloria. Mane  Garrincha  vivió  como  quiso, pero  murió  como  nunca  lo  imaginó.
                   
“Si  desean  conocer  a  un  ídolo  vean  a Mane”.

Elza  Soares.

El  diablo  del  Mundial, el  de  las  piernas  torcidas  y  el  costumbrista  que  prefería  los  curanderos  antes  que  el  quirófano. Y  es  que  algunos  tardan  una  vida  para  hacerse  grandes  y  otros  solo  necesitan  4  años  para  tocar  el  cielo  sin  siquiera  haber  abandonado  el  infierno.

Mane  era  como  cualquiera. Infiel, analfabeto  y  alcohólico. Pero  el  fútbol  lo  salvo, al  menos  por  un  tiempo. Cuenta  la  historia, y  lo  refrendan  los  videos,  que  este  hijo  de  Pau  Grande  fue  mejor  que  Pelé  y  que  solo  la  fama  y  una  vida  sosegada  le  impidieron  abordar  el  tren  que  lo  conduciría  al  éxito  humano. Y  en  qué  consiste  ese  éxito, pues  dinero, popularidad, y  una  vida  personal, aparentemente, feliz.

A  Garrincha  lo  asesino  el  alcohol, sin  embargo, algunos  despiadados  dicen  que  fue un  suicidio  que  duró  casi  5  décadas. Y  es  que  se  menciona  que  su  primera  copa  fue  a  los  5  años. Todo  un  nene  que  cambió  los  lápices  por  los  vasos.

Porque  Mane  era  más  que  un  jugador, era  el  reflejo  de  una  sociedad  que  vive  como  pocas  y  muere  como  todas. Porque  aquel  descuidado  ser  humano  conquisto  el  mundo  y  a  la  mujer  de  sus  sueños. Porque  sí, Elza  Soares  era  un  sueño, pero  un  sueño  que  se  metía  en  una  pesadilla. Hijos  por  doquier  y  fiesta  interminable.

“Yo  vivo  la  vida, la  vida  no  me  vive  a  mí”.

Garrincha.


Amo  del  dribling  y  señor  del  verdadero  balón  viril. El  genio  que  ganó  dos  Copas  del  Mundo, el  niño  que  sufrió  de  poliomielitis, el  hombre  que  murió  en  su  ley. Yacía  en  una  vereda, abandonado  y  con  solo  sus  hazañas  para  borrar  una  vida  que  le  llevaba  la  contra  y  que  nunca  pudo  alinearlo. Mane  Garrincha  fue  uno  de  los  mejores, pero  principalmente, fue  uno  de  nosotros.

“Los  jugadores  no  somos  más  que  payasos; salimos  al  campo  a  divertir”.