Era un viejo recorte de periódico con su imagen celebrando un gol con la camiseta del FC Barcelona. Era Hristo Stoichkov y el recorte era una joya para un tiempo donde no había Internet ni señal de cable. Eran tiempos donde el Barca le tomaba la posta al Real Madrid y cuando la situación económica en el Perú señalaba que se vivían momentos complicados. Hristo no era solo un jugador, era un símbolo de una estirpe de futbolistas que gozan y batallan hasta el final.
Posteriormente llegó la primera Copa de Europa ante la Sampdoria. Ya era un ídolo sin duda. No pudo hacer nada ante el Sao Paulo de Tele Santana en la final Intercontinental, pero se dio el lujo de llevar a su selección a las semifinales del Mundial 94. Caída ante el Milan en Atenas en otra final europea, quizá la más dolorosa de su carrera, y salida del cuadro catalán rumbo al Parma italiano. Stoichkov, todavía vigente, pudo dar sus últimas jornadas mágicas en el Barca logrando una Recopa, pero ya no era su tiempo y un genial Ronaldo empezaba a ser portada de todos los medios. Hristo Stoichkov se retiró de la escena dejando un gran recuerdo que hasta ahora nos alcanza. Fue uno de los mejores y gracias a ese viejo recorte de periódico pude saber quien era ese búlgaro que de a pocos fue dominando Europa y el corazón de los aficionados catalanes.

