Lo que le dejó a Guardiola la eliminación de la Champions

Es mucho lo que se ha dicho y todo ha sido en contra de él. Pep Guardiola vive uno de sus momentos más difíciles tras quedar el Manchester City eliminado de la Champions League. Lo peor es que hasta desde Barcelona han disfrutado con la caída del estratega español.

Un galés que no es Bale, pero que también tiene mucho que decir

La selección galesa tiene un referente y ese es Gareth Bale, sin embargo, hay otros pilares donde descansa el éxito de un equipo que dejó una grata impresión en la Euro 2016. Ashley Williams es el capitán y una de las columnas de un combinado que aspira a llegar a un Mundial después de 60 años.

Kasper Dolgberg se le está escapando al Barcelona

El delantero Kasper Dolgberg tiene varias propuestas y puesto que el Barcelona no se decide a ficharle su destino puede estar lejos del balompié español. El Ajax, dueño de la ficha del internacional danés, le ha avisado al Barca cuál es la situación actual del ex jugador del Silkeborg.

Los grandes fracasos de la liga china

Tanto dinero invertido también generará en algún momento tanto dinero perdido. La liga china vive unos altibajos que hacen pensar el por qué se paga demasiado a jugadores que no han rendido como se esperaba.

Branislav Ivanovic y su renacer en el Zenit

Verle sin la camiseta del Chelsea parecía una utopía, sin embargo, tras varios meses sin ver la titularidad absoluta el serbio Branislav Ivanovic decidió marcharse al Zenit de San Petersburgo, y de esta forma buscar un nuevo reto en el ocaso de su vida futbolística.

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domingo, 9 de septiembre de 2018

Sandor Kocsis y la maldición de Berna



Todavía debe estar deambulando por Berna, como tratando de asustar a la ciudad que le dio la espalda cuando estaba a punto de tocar la gloria. Debe estar dando cabezazos, porque esa era su especialidad, y goleando a más no poder aunque primero el destino, y después, la vida le ganaron una partida de la cual nunca pudo sobreponerse.

Esta época no gusta recordar y si lo hace debe ser fomentado por algún nostálgico que sobrevive a toda esta vorágine ciudadana. Sandor Kocsis era un goleador húngaro del tiempo cuando Hungría era amo y señor del mundo. Su fútbol era de otro mundo porque él era el encargado de culminar lo que sus compañeros construían. Opacado quizá por Ferenc Puskas, solo quizá, porque muy pocos han podido igualar su registro goleador. 375 goles en 404 juegos para un delantero que huyó de su país aprovechando un viaje de su equipo, el Honved. Eran tiempos de la invasión soviética. 


El Barcelona adoptó a Kocsis y a Zoltan Czibor quienes junto a Ladislao Kubala hicieron que el Barca ganara dos ligas y alcanzara la final europea en 1961. Ese año nuevamente la ciudad de Berna se atraviesa en el camino de Kocsis. Ya habían tenido un primer encuentro en 1954 cuando todo hacia suponer que los húngaros se quedarían con la Copa del Mundo. Contra todo pronostico Alemania derrotó a los magyares y derrumbó las ilusiones de aquellos violinistas del césped. Eso había sucedido hace 7 años y volver a disputar una final en el mismo estadio Wankdorf era como una mini revancha ante un público que lo había visto morder el polvo de la derrota.


Fue la noche de los palos, de aquellos que salvaron una y otra vez a un Benfica pre Eusebio, pero con un Coluna intratable. Ramallets falló como nunca lo había hecho y los catalanes mezclados con sangre húngara no pudieron alcanzar la igualdad. Después se dijo que Luis Suárez no debió jugar porque en ese momento ya se conocía que se iría al Inter de Milan. Bueno, esas son las historias que se tejen tras una derrota tan dolorosa.


Kocsis no pudo cobrarse la venganza en Berna y tras estar retirado del fútbol le tocó lidiar con una enfermedad estomacal incurable que lo llevó a lanzarse desde un cuarto piso de la clínica donde se atendía. Así finalizó los días de este celebre goleador, un jugador maravilloso que no pudo redondear su brillante carrera con una Copa del Mundo y cuando se le dio la posibilidad de un consuelo la Copa de Europa también le cerró las puertas de la gloria. 

martes, 21 de junio de 2016

Islandia y el sabor agridulce de la Eurocopa



Pese a ser su debut en una Eurocopa, la selección islandesa se ha planteado metas muy elevadas, y debido a su primer resultado todo hacía pensar que esto se podía lograr de manera inmediata.

Los dirigidos por Lars Lagerback habían empatado con la Portugal de Cristiano Ronaldo, lo cual no era poco, y cuando ya parecía que tenían el triunfo sobre los húngaros, un desafortunado autogol de Birkir Saevarsson (Hammarby) terminó por interrumpir el sueño de la clasificación de forma momentánea.

“Estábamos felices con el punto contra Portugal, pero hoy estamos decepcionados. El vestuario estaba en silencio después del partido”

De esta forma resume el sentir de los islandeses el seleccionador adjunto Helmir Hallgrímsson, sin embargo, también deja en claro que Hungría es un rival difícil y aquellos que los subestimen lo van a pagar.


Bueno, eso es cierto, pero tampoco podemos negar que después del gol de penal de Gylfi Sigurdsson (Swansea) el combinado islandés solo se dedicó a esperar los embates de los húngaros, a tal punto que el 4 – 4 – 2 por momentos se convertía en dos líneas compuestas de 6 y 4 jugadores. La labor de los atacantes Kolbeinn Sigthorsson (Nantes) y Jon Dadi Bodvarsson (Kaiserslautern) fue más defensiva en la segunda parte. El capitán Aron Gunnarsson (Cardiff City) y Sigurdsson se dividían el mediocampo, mientras que por la izquierda Birkir Bjarnason (Basel) trataba de llevar de la mano el contraataque islandés. El ex jugador de la Sampdoria es un mediocampista muy rápido, vertical, y con carácter. Asimismo, debemos mencionar también su versatilidad puesto que en el segundo tiempo con el ingreso de Emil Hallfredsson (Udinese) paso a ubicarse sobre la banda derecha.


Islandia es un equipo muy táctico, impecable en el juego aéreo, pero que en la última jugada del partido, y quizá la única, los magyares trataron el balón a ras del piso generando la jugada que derivo en el autogol de Saevarsson. Es decir, el combinado azul no tiene jugadores con un talento especial, su estilo es muy escandinavo y su orden le da esa solidez que todo seleccionado anhela.

“Estuvimos a pocos minutos de conseguir la victoria, no estuvimos finos para matar el partido. Ganábamos muchos rechaces, pero debimos mantener la calma y jugar más al fútbol. Queríamos los tres puntos y hemos estado muy cerca”.


Así se expresa Kolbeinn Sigthorsson y creo que es la imagen que todos nos llevamos del combinado islandés. Equipo ordenado y fuerte, con gran dominio del juego aéreo, pero con dificultades para mantener la posesión del esférico. Lars Lagerback sabe que la clasificación depende de ganarle a los austriacos y de trasladar al triunfo esa buena imagen que el equipo nórdico ha expresado en los últimos tiempos.

miércoles, 21 de octubre de 2015

La fiebre helada


Más de una década para cosechar los frutos de un trabajo silencioso. Estábamos en la Eurocopa del año 2000 y Noruega veía como sus años dorados concluían. Han transcurrido 15 largos años y este pequeño país escandinavo vuelve a ponerse a un paso de llegar a una gran cita internacional.

Croacia e Italia les jugaron mal en las últimas fechas. Nada turbio por si acaso, aunque en el último examen los de Oslo fallaron clamorosamente. Ya no más cantera del fútbol británico. Ya no más Tore André Flo o Erik Thorstvedt, ni más Ronny Johnsen o Stefan Iversen. Realmente que recuerdos, pero son solamente eso, recuerdos memorables. Eran los años 90 y Noruega se clasificaba al Mundial de EE UU imponiéndose a la siempre potente Inglaterra, es decir, la Premier se había nutrido de jugadores noruegos y esos, a los que veían cada fin de semana, dejaban fuera del torneo mundial a los inventores del fútbol. 


No sorprendía que el Manchester United atara a los centrales Johnsen y Hening Berg o que el Liverpool se fijara en Lars Bohinen. El Tottenham tampoco se quedaba atrás puesto que en 1989 ya había fichado al arquero Erik Thorstvedt y ni el Chelsea se salvaba ya que Frode Grodas y un prometedor Tore André Flo se unían a la entidad londinense. Después podríamos mencionar que Havard Flo militó en el Werder Bremen y que Stig Inge Bjornebye fue por años el lateral izquierdo del Liverpool.


Los tiempos han cambiado y los técnicos han pasado. Ya no hay más jugadores noruegos copando la Premier League, bueno, salvo la excepción de Brede Hangeland que aún se mantiene jugando para el Crystal Palace. Los demás han empezado a destacarse en otras ligas y por ende a adoptar otros estilos de juego. Atrás quedaron los apegos al típico perfil británico, ahora, hay matices griegos, suecos, y principalmente, alemanes. Así pues debemos decir que para la portería se cuenta con Rune Jarstein (Hertha Berlín) y con Orjan Nyland (Ingolstadt), pero estos no son los únicos puesto que hay otros jugadores que se ganan la vida en la Bundesliga. Vergar Hedenstad (Freiburg) y su maravillosa pegada. Uno de los indiscutibles en la defensa junto a Havard Nordtveit (Borussia Monchengladbach). Este último un defensa central o volante de primera línea con un pase milimétrico. Even Hovland del Núremberg y Tom Hogli del Copenhague son otros defensores destacados. En el medio Ruben Jensen del Kaiserslautern y sus constantes asaltos al área rival y la joya Martín Odegaard (Real Madrid) se llevan todos los aplausos del populacho. No debemos olvidarnos tampoco de Per Skjelbred del Hertha Berlín  ni de Markus Henriksen del AZ Alkmar de Holanda.  Para la ofensiva nadie mejor que Havard Nielsen del Salzburg o el magnífico Stefan Johansen del Celtic escoces.


Hay mucho de donde escoger y tanto por investigar. Per – Mathías Hogmo ha heredado un grupo de efectivos con mucho talento capaz de superar lo que en su momento hicieron los héroes del 94. Es más, ya de por sí han cambiado la cultura de un equipo basado en lo físico dándole una postura moderna donde la técnica no puede quedar a un lado. El repechaje los espera y la Hungría de Adam Szalai también desea hacer historia. Llave muy pareja y desde ya digo que cualquiera que llegue le estará devolviendo a su patria la posibilidad de ubicarse nuevamente entre los grandes. Todos quieren regresar, pero pocos podrán volver.