Pese a ser su debut
en una Eurocopa, la selección islandesa se ha planteado metas muy elevadas, y
debido a su primer resultado todo hacía pensar que esto se podía lograr de
manera inmediata.
Los dirigidos por
Lars Lagerback habían empatado con la Portugal de Cristiano Ronaldo, lo cual no
era poco, y cuando ya parecía que tenían el triunfo sobre los húngaros, un
desafortunado autogol de Birkir Saevarsson (Hammarby) terminó por interrumpir
el sueño de la clasificación de forma momentánea.
“Estábamos felices
con el punto contra Portugal, pero hoy estamos decepcionados. El vestuario
estaba en silencio después del partido”
De esta forma resume
el sentir de los islandeses el seleccionador adjunto Helmir Hallgrímsson, sin
embargo, también deja en claro que Hungría es un rival difícil y aquellos que
los subestimen lo van a pagar.
Bueno, eso es cierto,
pero tampoco podemos negar que después del gol de penal de Gylfi Sigurdsson
(Swansea) el combinado islandés solo se dedicó a esperar los embates de los
húngaros, a tal punto que el 4 – 4 – 2 por momentos se convertía en dos líneas
compuestas de 6 y 4 jugadores. La labor de los atacantes Kolbeinn Sigthorsson
(Nantes) y Jon Dadi Bodvarsson (Kaiserslautern) fue más defensiva en la segunda
parte. El capitán Aron Gunnarsson (Cardiff City) y Sigurdsson se dividían el
mediocampo, mientras que por la izquierda Birkir Bjarnason (Basel) trataba de
llevar de la mano el contraataque islandés. El ex jugador de la Sampdoria es un
mediocampista muy rápido, vertical, y con carácter. Asimismo, debemos mencionar
también su versatilidad puesto que en el segundo tiempo con el ingreso de Emil
Hallfredsson (Udinese) paso a ubicarse sobre la banda derecha.
Islandia es un equipo
muy táctico, impecable en el juego aéreo, pero que en la última jugada del
partido, y quizá la única, los magyares trataron el balón a ras del piso
generando la jugada que derivo en el autogol de Saevarsson. Es decir, el
combinado azul no tiene jugadores con un talento especial, su estilo es muy
escandinavo y su orden le da esa solidez que todo seleccionado anhela.
“Estuvimos a pocos
minutos de conseguir la victoria, no estuvimos finos para matar el partido.
Ganábamos muchos rechaces, pero debimos mantener la calma y jugar más al
fútbol. Queríamos los tres puntos y hemos estado muy cerca”.
Así se expresa
Kolbeinn Sigthorsson y creo que es la imagen que todos nos llevamos del
combinado islandés. Equipo ordenado y fuerte, con gran dominio del juego aéreo,
pero con dificultades para mantener la posesión del esférico. Lars Lagerback
sabe que la clasificación depende de ganarle a los austriacos y de trasladar al
triunfo esa buena imagen que el equipo nórdico ha expresado en los últimos
tiempos.
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