Lo que le dejó a Guardiola la eliminación de la Champions

Es mucho lo que se ha dicho y todo ha sido en contra de él. Pep Guardiola vive uno de sus momentos más difíciles tras quedar el Manchester City eliminado de la Champions League. Lo peor es que hasta desde Barcelona han disfrutado con la caída del estratega español.

Un galés que no es Bale, pero que también tiene mucho que decir

La selección galesa tiene un referente y ese es Gareth Bale, sin embargo, hay otros pilares donde descansa el éxito de un equipo que dejó una grata impresión en la Euro 2016. Ashley Williams es el capitán y una de las columnas de un combinado que aspira a llegar a un Mundial después de 60 años.

Kasper Dolgberg se le está escapando al Barcelona

El delantero Kasper Dolgberg tiene varias propuestas y puesto que el Barcelona no se decide a ficharle su destino puede estar lejos del balompié español. El Ajax, dueño de la ficha del internacional danés, le ha avisado al Barca cuál es la situación actual del ex jugador del Silkeborg.

Los grandes fracasos de la liga china

Tanto dinero invertido también generará en algún momento tanto dinero perdido. La liga china vive unos altibajos que hacen pensar el por qué se paga demasiado a jugadores que no han rendido como se esperaba.

Branislav Ivanovic y su renacer en el Zenit

Verle sin la camiseta del Chelsea parecía una utopía, sin embargo, tras varios meses sin ver la titularidad absoluta el serbio Branislav Ivanovic decidió marcharse al Zenit de San Petersburgo, y de esta forma buscar un nuevo reto en el ocaso de su vida futbolística.

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sábado, 31 de octubre de 2015

No es un Dios solamente es un ex jugador



Muy pocas veces toco un tema religioso paralelamente a unas líneas futbolísticas, pero unas acciones de algunos desatinados me obliga a hacerlo. Lo digo y lo repito, Maradona no es un Dios es únicamente un ex jugador, muy bueno sí, pero muy defectuoso como ser humano.

Se han cumplido 55 años desde el nacimiento de Diego Armando Maradona y por supuesto que el mundo futbolístico hace un recordatorio de su extensa carrera, de esos pasajes que muestran un título mundial y un camino exitoso en el Napoli italiano. Y no es que Diego ganara la Copa del Mundo él solo, en este punto desterramos las opiniones que menguan el accionar de José Luis Brown, Jorge Burruchaga, Jorge Valdano y de tantos otros, sin olvidarnos por supuesto de Ricardo Bochini quien estando en el banquillo lograba completar una larga lista de trofeos que creo hasta el momento es casi imposible de igualar. Nadie gana solo en un deporte colectivo, si puedes tener injerencia más no ser el único artífice de la victoria.


Dueño de una pierna izquierda magnifica, eso no está en duda, como que tampoco se puede cuestionar la superioridad que ejerce sobre Lionel Messi. Y en que basamos esta afirmación, pues sencillamente porque Diego sabía lo que es luchar para conseguir las cosas, mientras que el actual jugador del Barcelona ha crecido con todo a la mano y eso le ha restado ese carácter rebelde que todo crack debe ostentar. Como técnico es mejor no opinar de él, puesto que muy grande le ha quedado el chaleco de entrenador, dándole la razón a los que dicen que un gran jugador no necesariamente es un buen estratega.


Bueno, en este momento está instalado en Dubái y celebra su cumpleaños con el permiso de sus hermanas. Está rechoncho y tal parece que sus amigos de parranda continúan acompañándolo. Diego es diego, y no es ningún Dios. No es ejemplo, solo es un ex jugador de fútbol que triunfó en este deporte. Alguna vez Bill Shankly dijo que el fútbol se cree que es cuestión de vida o muerte, pero es mucho más que eso. Mentira, el fútbol es solo una actividad deportiva y nada más que eso.

lunes, 4 de noviembre de 2013

La última diablura del rojo



No  es  un  título  compuesto  por  el  que  escribe, sin  embargo, creo  que  detalla  claramente  lo  que  Independiente  hizo  en  aquel  ya  olvidado  1984. Estadio  Nacional  de  Tokio  y  el  campeón  de  Europa  como  favorito. La  mesa  estaba  servida, pero  todavía  faltaba  la  última  palabra  del  Rey  de  Copas.

El  Liverpool  estaba  cerrando  su  etapa  gloriosa. Ya  no  figuraban  los  Graeme  Sounnes  o  John  Toschak. Aún  sobrevivía  el  gran  Kenny  Dalglish, pero  era  notorio  que  los  días  coperos  habían  concluido. Lo  de  Independiente  era  muy  similar. Había  apeado  al  Gremio  de  Porto  Alegre  para  llegar  a  esta  final  Intercontinental  y  gozaba  aun  del  incombustible  Ricardo  Enrique  Bochini.

El  uruguayo  Carlos  Goyen  resplandecía  como  pocos. Había  llegado  en  1981  y  pese  a  su  estilo  nada  espectacular  fue  el  mejor  en  aquella  final. Néstor  Clausen, Enzo  Trossero  y  Carlos  Alberto  Enrique, campeones  mundiales  en  1986, componían  junto  a  Hugo  Villaverde  una  zaga  soñada  y  tan  expeditiva  que  ni  el  magnífico  Ian  Rush  pudo  eludir.

La  volante  era  muy  completa. Claudio  Marangoni  y  Ricardo Giusti  ofrecían  el  equilibrio, Bochini  y  al  mágico  Jorge  Burruchaga  acariciaban  el  esférico  y  condimentaban  la  fiereza  de  un  equipo  con  apetito. Arriba, José  Percudani  estaba  a  la  espera  de  un  resquicio  para  hacer  de  las  suyas, y  lo  encontró  en  el  minuto 6, mientras  Alejandro  Barberon  solía  buscar  por  fuera  la  posibilidad  del  desborde.

Un  Liverpool  más  escoces  que  nunca. Habían  seis  jugadores  de  esa  nacionalidad,  pero  nada  pudo  hacer  ante  un  conjunto  que  mostró  bravura  y decisión  para  conseguir  un  título  que  nadie  imaginaba  que  iba  a  ser  el  último  de  esa  gloriosa  cadena.




El tiempo hace  lo  suyo  y  olvida  hasta  el  recuerdo  más  preciado. El  subconsciente  intenta  dar  la  contra. Independiente  está  en  la  B  argentina, ya  no  hay  días  de  gloria, solo  peleas  dirigenciales  y  hasta  sillas  volando  como  proyectiles. Tan  solo  una  Copa  Sudamericana  ha  querido  insulsamente  reverdecer  viejos  laureles, y  aunque  sabe  a  poco  es, por  ahora,  lo  único  que  puede  animar  a  un  equipo  que  es  un  gigante  que  solo  la  historia  halaga.