Lo que le dejó a Guardiola la eliminación de la Champions

Es mucho lo que se ha dicho y todo ha sido en contra de él. Pep Guardiola vive uno de sus momentos más difíciles tras quedar el Manchester City eliminado de la Champions League. Lo peor es que hasta desde Barcelona han disfrutado con la caída del estratega español.

Un galés que no es Bale, pero que también tiene mucho que decir

La selección galesa tiene un referente y ese es Gareth Bale, sin embargo, hay otros pilares donde descansa el éxito de un equipo que dejó una grata impresión en la Euro 2016. Ashley Williams es el capitán y una de las columnas de un combinado que aspira a llegar a un Mundial después de 60 años.

Kasper Dolgberg se le está escapando al Barcelona

El delantero Kasper Dolgberg tiene varias propuestas y puesto que el Barcelona no se decide a ficharle su destino puede estar lejos del balompié español. El Ajax, dueño de la ficha del internacional danés, le ha avisado al Barca cuál es la situación actual del ex jugador del Silkeborg.

Los grandes fracasos de la liga china

Tanto dinero invertido también generará en algún momento tanto dinero perdido. La liga china vive unos altibajos que hacen pensar el por qué se paga demasiado a jugadores que no han rendido como se esperaba.

Branislav Ivanovic y su renacer en el Zenit

Verle sin la camiseta del Chelsea parecía una utopía, sin embargo, tras varios meses sin ver la titularidad absoluta el serbio Branislav Ivanovic decidió marcharse al Zenit de San Petersburgo, y de esta forma buscar un nuevo reto en el ocaso de su vida futbolística.

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domingo, 3 de mayo de 2020

El Euro Celta de los noventa



Hay equipos que agradan sin ser uno aficionado a este. El Celta de Vigo de finales de los noventa era uno de ellos. Ya sabemos que las tierras gallegas vivieron un Boom futbolístico importante posterior a la sentencia Bosman. El Deportivo la Coruña traslado el corazón del Palmeiras a España, mientras que el Celta de Vigo empezó a construir un equipo con menos estrellas, pero con jugadores que realmente marcaron una diferencia contundente cuando se juntaron. El líder de este conjunto era probablemente el ruso Alexander Mostovoi, aunque tampoco podemos dejar de lado a pesos pesados como el brasileño Mazinho o el yugoslavo Goran Djorovic.


No es que aquel Celta ganara algún trofeo, sino que hizo historia por el fútbol que desplegaba y por los triunfos sonados a nivel local e internacional. Balaídos era un verdadero fortín inexpugnable donde fueron cayendo clubes como el Liverpool, Benfica, Real Madrid y Barcelona. Inolvidable el tridente ofensivo formado por el israelí Haim Revivo y los rusos Valery Karpin y Mostovoi. Recordemos que Karpin había llegado procedente del Valencia en la que tuvo una temporada para el olvido y su compatriota Mostovoi venía proveniente del Strasburgo siendo un total desconocido para el aficionado español que solo tenía como referencia las ligas que el Zar ruso alcanzó con el Spartak Moscú.


Primero Javier Irureta y después Víctor Fernández fueron construyendo un equipo que ya jugaba de memoria. Su alineación era conocida y su juego también, pero el ritmo que imponía y la precisión para el pase eran las claves para que el cuadro vigués hiciera de su fútbol algo por momentos incontrolable. Sobresaliente la presencia de Claude Makelele en la volante. Con una función de quite pero con mucha llegada, distaba mucho de ser el todo terreno que se mataba en el mediocampo del Real Madrid para que los pensantes hicieran lo suyo. En el Celta el internacional francés podía desdoblarse jugar a un toque con Karpin, Mostovoi, Juan Sánchez y Lubo Penev. La defensa contaba con un Fernando Cáceres muy sólido, un Michel Salgado dominando la franja derecha y con el noruego Dan Eggen teniendo participación junto al internacional argentino. La presencia del vikingo obligaba a Djorovic a moverse como lateral izquierdo. El organizador de esta orquesta era nada más y nada menos que el brasileño Mazinho, otro de los náufragos de aquel Valencia de Paco Roig que terminó pidiendo auxilio entre huidas de Romario y cambios de técnico.


Muchos piensan que el Celta debió haber logrado un título que coronara su buen fútbol. No se dio así. Al igual que el Brasil de 82 o la Holanda del 74 este humilde equipo de Vigo supo construir silenciosamente algo que a los grandes les cuesta muchísimo, una oncena que juegue bien, guste bastante y, gane con autoridad. El Celta de finales de los 90 será uno de los equipos recordados por siempre y con toda lógica.