Lo que le dejó a Guardiola la eliminación de la Champions

Es mucho lo que se ha dicho y todo ha sido en contra de él. Pep Guardiola vive uno de sus momentos más difíciles tras quedar el Manchester City eliminado de la Champions League. Lo peor es que hasta desde Barcelona han disfrutado con la caída del estratega español.

Un galés que no es Bale, pero que también tiene mucho que decir

La selección galesa tiene un referente y ese es Gareth Bale, sin embargo, hay otros pilares donde descansa el éxito de un equipo que dejó una grata impresión en la Euro 2016. Ashley Williams es el capitán y una de las columnas de un combinado que aspira a llegar a un Mundial después de 60 años.

Kasper Dolgberg se le está escapando al Barcelona

El delantero Kasper Dolgberg tiene varias propuestas y puesto que el Barcelona no se decide a ficharle su destino puede estar lejos del balompié español. El Ajax, dueño de la ficha del internacional danés, le ha avisado al Barca cuál es la situación actual del ex jugador del Silkeborg.

Los grandes fracasos de la liga china

Tanto dinero invertido también generará en algún momento tanto dinero perdido. La liga china vive unos altibajos que hacen pensar el por qué se paga demasiado a jugadores que no han rendido como se esperaba.

Branislav Ivanovic y su renacer en el Zenit

Verle sin la camiseta del Chelsea parecía una utopía, sin embargo, tras varios meses sin ver la titularidad absoluta el serbio Branislav Ivanovic decidió marcharse al Zenit de San Petersburgo, y de esta forma buscar un nuevo reto en el ocaso de su vida futbolística.

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viernes, 3 de octubre de 2014

No está loco, es demasiado inteligente



Retorica  en  mano  y  versatilidad  para  responder. Algunos  o  todos  lo  llaman  loco, pero  lo  cierto  es  que  Marcelo  Bielsa  finge  estar  díscolo, puesto  que  con  cada  una  de  sus  respuestas  demuestra  que  los  desquiciados  somos  otros.

Cae  y  se  levanta. Siempre  fiel  a  esa  filosofía  tan  admirada  y  algunas  veces  repudiada. Siguió  un  proceso  y  cuando  debía  graduarse  el  agotamiento  hizo  que  terminará  como  el  último  de  la  clase. Y  después  tomó  un  humilde  y  lo  llevó  adonde  menos  lo  esperaban, sin  embargo, un  tigre  y  un  faraón  lo  devolvieron  nuevamente  con  las  manos  vacías. Así  como  en  el  Morumbi  o  en  Corea – Japón, Bielsa  sigue  con  su  trabajo  y  pese  a  que  sus  primeros  días  en  Marsella  no  fueron  agradables  se  da  maña  para  asolapar  la  carencia  de  Mathieu  Valbuena  y  hacer  de  Gignac  un  delantero  apetecible  para  la  Premier.

Aquí  su  historia  de  kiosquero:

“A mí  me  gustaba  mucho  leer  a  Menotti  y  a  Bilardo, cada  uno  de  los  cuales  dirigió  8  años  a  la  selección. Como  eran  12  los  periódicos  que  llegaban  a  Rosario  y  yo  no  podía  comprar  todos  para  leerlos  y  a  los  kiosqueros, así  se  les  llama  en  la  Argentina  a  los  expendedores  de  diarios, no  les  gusta  mucho  quedarse  en  el  lugar  de  trabajo, yo  me  ofrecí  ante  uno  de  ellos  a  cuidarle  el  puesto  mientras  él  decidiese  salir  para  leer  todos  los  diarios. A  raíz  de  eso  conocí  algunos  matices  de  ese  negocio y  de  ese  kiosco, y  luego  durante  años  fui  propietario  de  un  negocio  de  esa  rama”.


Un  estudioso  que  se  las  arreglaba  para  obtener  información. Un  estudioso  que  hoy  se  camufla  y  esquiva  toda  pregunta  comprometida  con  una  frase  memorable. Una  de  aquellas  de  quienes  salieron  desde  abajo  y  tuvieron  la  decencia  de  instruirse.




La  mirada  aún  está  perdida  y  la  obesidad  aparenta  ser  una  compañía  ineludible. 
Puntero   de  la  liga, este  kiosquero  de  antaño  continua  con  su  labor  de  aprendizaje, porque  hay  que  ser  un  sabio  para  alcanzar  el  sótano  y  volver  después  de  un  tiempo  a  la  terraza.  

domingo, 6 de octubre de 2013

El milagro del leproso



Aparentemente  un  tablero  de  domino  gigante. La  Yamaha  en  el  pecho  y  un  loco  en  el  banquillo. El  Sao  paulo  habrá  marcado  historia, pero  Newell’s  también  dejó  vestigios.

Era  1992  y  el  Cícero  Pompeu  de  Toledo  estaba  repleto. Perdón, debí  decir  el  Morumbí. Hecha  la  aclaración, sumerjámonos  en  el  tiempo  y  recordemos  a  los  rosarinos  que  alguna  vez  labraron  su  propia  historia. El  Newell’s  era  el  menos  favorecido  de  esta  contienda. Era  humilde, se  nutría  de  sus  canteras  y  tenía  en  el  paraguayo  Alfredo  Mendoza (artillero  batallador)  a  su  única  adquisición  mediática. Lo  sé, nadie  lo  conoce, pero  así  es  esto.

El  “gringo”  Scoponi  en  la  portería. El desgarbado e  infortunado  Fernando  Gamboa  en  la  zaga. El  “toto”  Berizzo  sobre  la  izquierda, Alfredo  Berti  rompiendo  piernas  en  la  medular, y  el  técnico  de  moda, Gerardo  “el  tata”  Martino  poniendo  la fantasía. El  Sao  Paulo  debía  golear  al  menesteroso  rosarino  que  se  cubría  bien  con  un  magistral  Mauricio  Pocchetino, y  que  pendía  de  las  corridas  de  Julio  Zamora  para  intentar  inquietar  al  inalcanzable  Zetti. Igualdad  en  todo. En  juego, en  goles  y  en  nivel. Cada uno  a  su  estilo  y  deseando  que los  penales  dieran  por  fin  al  ganador  de  dos  partidos.

Llego  el  último  disparo  y  quien  mejor  que  Gamboa  para  ejecutarlo. Müller  estaba  rezando  al costado  del  arco, casi  como  un  fotógrafo. Zetti  estiraba  y  los brazos  y  Don  Fernando  tenía  la  mirada  fija  en  el  ángulo  inferior  del  palo  izquierdo  del brasileño. Movimiento  felino  del  arquero, y  la algarabía  envuelve  a  un  Gamboa  inmóvil  que  tuvo  que  esperar  la  llegada  de  Scoponi  para  sacarlo  de  un  festín  al  que  no  estaba  invitado.



La  Copa  en  manos  paulistas. El  leproso  volvió  a  Rosario  con  la idea  que  pude  ser  y  jamás  será. Aguantaron  las  burlas  de  los  de  central, vieron  al  tricolor  llegar  a  lo  más  alto  y  perdieron  a  sus  efectivos  tiempo  más  tarde. Martino  no  es  grande  por  llegar  al  Barcelona, ni  Bielsa  es  lo  que  es  por  haber  dirigido  al  Bilbao. En  el  juego  de  los  que  sobran  hay  chicos  que  fueron  grandes  sin  haber  nunca  alcanzado  la  gloria.