Un campeonato local que no entrega jugadores con ritmo, un modelo deficitario de formación y hacer reformas estructurales en el deporte. Los males de hoy vienen de 20 años atrás y que los beneficios del presente se verán reflejados en un futuro no muy lejano. Le falto nombrar a la prensa que busca solo vender y el enriquecimiento ilícito de unos seudo dirigentes.
Sergio Markarián volvió de Chile con la sinceridad y coherencia de bandera. El gesto apesadumbrado y el flemático tono de voz fueron comparsas para identificar un camino equivocado que cargamos hace mucho tiempo, carente este de una capacidad organizativa que forme las futuras generaciones futbolísticas del Perú.

Dijo implícitamente que no estamos para clasificar, él lo sabe, pero no lo vocifera a voz en cuello. Tuvo paciencia para soportar las preguntas periodísticas sobre opiniones individuales, zafándose con delicadeza y tal vez pensando que deberían interrogar por un mañana y no solo por un titular para ofertar al día siguiente.
Criticó todavía el endiosamiento de un técnico, la ilusión infundada y el fanatismo desmedido. Pienso realmente que en lugar de buscar en clasificar debemos tratar de enmendar. Si nos es ahora no será nunca.



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