Uruguay está
jugando con 10
jugadores y medio
y no quiero
faltarle el respeto a
Diego Forlán, sin embargo, debemos reconocer
que el ahora
jugador del Gamba
Osaka juega porque
sus antecedentes se
imponen.
Walter Gargano y Arévalo Ríos
atropellan todo lo
que pasa por
su zona, pero que
hacer cuando el
clima te desgasta
y tienes enfrente
a un Bryan
Ruiz (PSV Eindhoven) atrevido
y con ganas de
lucirse. Jorge Luis Pinto
taponeó las bandas
con Junior Díaz
(Mainz 05) y con Christian
Gamboa (Rosenborg), y cuando
estos fallaban o
eran superados allí aparecían
las
coberturas de Michael
Umaña (Saprissa) o del experimentado Óscar
Duarte (Brujas).
Stuani y
el “Cebolla” Rodríguez
intentaban abrir el
campo, mientras que Forlán
era absorbido por
la ríspida marca
de Celso Borges (AIK – Sue). Uruguay no
mostró variantes y hacía notar
cada vez más que la
presencia de Luis
Suárez, peleando y creando
lo que nadie
podía esperar, es muy, pero
muy importante para
sus aspiraciones.
Diego Godín, el
gigante central del
Atlético de Madrid, nada
podía hacer contra
la técnica depurada, la
potencia y el
imparable cambio de
ritmo de Joel
Campbell. Ese chico de
21 años que
el Arsenal no
le da cabida
y que ha
sido bien aprovechado
por el Olympiakos
de Grecia.
Y llega el
tercer gol de Marco
Ureña (Kuban Krasnodar) el
cual se contrasta
con la imagen
agotada de Lugano
y Godín. Y mientras
Christian Bolaños
(Copenhague) sale del
campo y el
maestro Tábarez luce incrédulo,
vemos nuevamente como
los años no
pasan en vano y la
garra no siempre
te saca de
apuros.
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