Aun no
lo entiendo. Estaban a
pocos minutos de
meterse a cuartos, y
como siempre, en los
octavos jugando mejor
se van del
Mundial. Lo hicieron bien, pero
da la impresión
que a veces
cuando todo está
a tu favor
la derrota está
más cerca.
Increíble gol
de Giovanni Hernández
y después a
controlar el juego. Ingresó Memphis
Depay e hizo
zozobra por izquierda. Dirk Kuyt
subía y subía
por la derecha
y Robben, ese antipático
y a la vez genial, regateaba y
creaba córner tras
córner. No había jugadas
claras, sin embargo, a falta
de minutos para
el final Wesley
Snejder recoge un
cabezazo y liquida
con un remate
fulminante que el
invencible Guillermo Ochoa
solo puede admirar.
Entró el
“Chicharito” Hernández y solo pudo
tener algunos arranques. Ingresó Javier
Aquino e intento
blindar más el medio. Entre
el canta y
no llores y
la fiesta que ya estaba
instalada, un Robben al
último robo una
ilusión, y finalmente, un pistolero
escondido en el
banco hizo la
diferencia y devolvió
a México a
su casa.
Entre lágrimas
se escuchan los
lamentos y entre
risas todo parece
un mal sueño. Sí
se puede dicen
algunos, pero caímos como
siempre repiten la
mayoría. México hizo un
fantástico Mundial, sin embargo, nuevamente no
logró clasificar a los cuartos.
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