Cómo suena
mejor, el pistolero o
el conejo. Como sea, lo
cierto es que
una reacción poco
justificada deja a
Luis Suárez sin
Mundial y a Uruguay
sin su principal
arma para asaltar
los primeros puestos
en Brasil.
Continuar con
el debate, si está
bien o si
está mal o si
la FIFA debió
sancionar o no
hacerlo sería caer
en lo que
la mayoría está
haciendo, y personalmente, prefiero
basarme en los
hechos y estos
señalan que Uruguay
debe prepararse con
una gran baja, pero con
ese plus que
a ellos tanto
les agrada para
confeccionar una hazaña.
Uruguay no
juega bien y
detractores al igual que
fieles lo aceptan
con hidalguía. El asunto
pasa en que
si el optimismo
o garra serán
suficientes para derrotar
a una selección
colombiana fresca y desinhibida que
hace de la
habilidad y la
rapidez de sus
hombres su mayor
virtud. Ahora, serán
fundamentales las pelotas
paradas para que
los de Tabárez
hagan la diferencia
ante un rival
más técnico individualmente hablando.
Se espera
también ante la
adversidad que por
fin aparezca Edinson
Cavani, que dispondrá de
todo el frente
de ataque para
su accionar. Sin embargo, el
problema va a
estar en la elaboración
puesto
que Nicolás Lodeiro
no ha sido
el revulsivo que
la celeste buscaba
para tomar la
batuta del equipo.
Suárez es
historia y la
historia se escribe
para recordar y no para
probar nada. Uruguay está
complicado, como si la
vida siempre intentará darles
la contra. Qué bueno
dirán ellos, porque tal
parece que está circunstancia permite
creer en otro
milagro, de esos que
solo los charrúas pueden
generar.
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