Trabajo y
organización. Cuánto cuesta en
el fútbol esperar
para que el
proyecto dé sus
frutos. Porque 6 o 7 años
parecen pocos, pero para
el resultadista balompié actual
es demasiado. Alemania acaba
de masacrar a
Brasil y demuestra
que sin esfuerzo
no se puede
conseguir nada.
Es un
verdadero equipo dicen
y tienen toda
la razón. No dependen
de un Messi o Neymar
que resuelvan. Ni después
de una derrota
buscan el cambio
de entrenador. No es
que se crean los
mejores, simplemente hacen lo
saben y para
colmo le han
añadido el toque
a su estilo
innato.
Brasil no
debió llegar a
estas instancias. Ya sea
por el palo
de Pinilla o por
el nerviosismo colombiano.
Y si deseamos
ir más atrás
podemos mencionar la debacle de
Mano Menezes y la posterior
demagógica elección de
Luis Felipe Scolari. Hoy Alemania
empezó presionando a
David Luiz, labor encomendada
a Miroslav Klose, y
allí supo que
el cuadro local
no tenía salida. Después aprovechó
un balón parado
para amedrentar con sus torres
en el primer
palo para que
el fastidioso Thomas
Müller defina con
sobriedad en el
área. Lo que vino
tras ese hecho
es solamente un
verdugo que dispara
sin contemplaciones a
un condenado que
tiembla y no sabe qué
hacer.
Y es
que el equipo
de Löw tiene
en Philip Lahm un
lateral técnico y
casi perfecto. En Bastián
Schweinsteiger un termómetro
que ha combinado
su natural despliegue
con un tinte
organizativo genial. En Ozil
y Müller la amplitud esencial
para hacer daño, y
con un Tony Kroos
enlazando, rematando y marcando, es
decir, haciendo de todo. Ya sé
porque lo ha
comprado el Real
Madrid, al menos eso
es lo que
se dice. Y ya
que mencionamos al
club madrileño como
no sorprendernos al ver a
un Sami Khedira
en su mejor
versión, quitando y distribuyendo, o como
hoy, pisando el área
rival y anotando.
Sabíamos que
a Brasil solo
le importaba ganar
sea como sea, aunque
el triunfo se
consigue con argumentos
y esta versión
canarinha es muy
limitada. Alemania tiene en
Jerome Boateng un
defensa bueno por
arriba, pero con deficiencias
por abajo. Esto se
nota más cuando
Matts Hummels está
ausente. Y qué decir
de Manuel Neuer
y su magnífica
ubicación para hacer
ver que los
remates contrarios son
infructuosos. Y para
el relevo están
André Schurrle y Lukas Podolski, y
también han tenido minutos
Julian Draxler, una apuesta
a futuro, y Per
Mertesacker para darle
descanso a un
tocado Hummels.
Alemania concluye
diciéndonos que el
trabajo serio es
la solución a los problemas. Que igual
como lo hizo
en 1966 y
1970, esperó su oportunidad
y ganó en
el 74, y más
tarde, en un lejano
1982 y 1986, preparó
lo que haría
en el 90. 2002
subcampeón, 2006 semifinalista,
2010 semifinalista y
el 2014 finalista. Alemania trabaja
y esa es
la clave de
su éxito, y esa
es la forma
como entienden la
vida.
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