No es N’Kono, ni
tampoco Songo’o, pero el
destino de Carlos
Kameni no podía
concluir olvidado en
los banquillos. Ahora las
cosas al parecer
han cambiado y
podemos ver a
un arquero, maduro y
vivido, con las ganas
suficientes para renacer
en la monopolizada
liga española.
Todavía
recuerdo que era
considerado uno de
los mejores de
Europa. Vestía los colores
del Espanyol y
su presencia nunca
fue discutida en
la selección camerunesa. Tiempos felices
que derivaron en
un frustrado traspaso a
la Roma y seguido por
una suplencia eterna
en el Málaga. Es en
este momento donde precisamente
comenzó la debacle
de una carrera
que jamás volvió
a reverdecer.
Ausente en el
último mundial y
con la posibilidad
de ser por
fin el titular
en el conjunto
celeste tras la
partida de Willy Caballero,
Kameni empieza una
temporada con las
ilusiones de un
canterano, sin embargo, en el
camino se aparece
el fichaje de
Guillermo Ochoa, el experimentado guardameta
mexicano que viene
de hacer una
gran Copa del
Mundo y que
también arrastra un
considerable bagaje en
el balompié europeo.
“Hay que pelear
para intentar ganar
el puesto. Nunca he tenido
el puesto asegurado, respeto a
Ochoa y es
un muy buen
tipo. Nos llevamos muy
bien y la
rivalidad sana está
ahí. Somos dos buenos
porteros y así
la portería del
Málaga estará mejor
cubierta”.
Súper profesional y
todo
un deportista que
sabe de cuesta
abajo y de
intentar salir por enésima
vez. Carlos Kameni
se muestra intacto
y quiere demostrar
que su tiempo
no es parte
del pasado, sino un
presente que se
ha visto cuestionado
por una circunstancia
que a cualquiera
le puede suceder.
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