Cuando el tiempo
se confía el
artista lo aprovecha. Lo tildaron
de acabado e
hicieron caja con
él cuando todavía
tenía mucho para
dar. Xabi Alonso recoge
elogios en Alemania
y deja que
sus detractores murmuren, ya
que eso es lo único
que les queda.
La recibe
y la maneja. Le da
sentido al balón
y apertura la
jugada que puede
decidir un partido. Decide cuando
parar y en qué momento
acelerar. Xabi Alonso emplea
su inteligencia y
sobre el terreno
de juego demuestra
su sapiencia para
llevar de la
mano a su
equipo. Ayer fue el
Liverpool, después ordeno Madrid, y
hoy, cuando se creía
que estaba desechado,
consigue que el Bayern
Munich
juegue al ritmo que
él plantea.
“No lo
fichamos por casualidad, ya que
se trata de
un futbolista fantástico”.
Pep Guardiola.
El barbado
que esconde su
sabiduría detrás de
ese aspecto serio
y desapercibido. Porque hay
jugadores que sirven
para los comerciales
y otros que
nacieron para hacer
de este deporte
lo mejor que
el ser humano
haya podido inventar.
“Es un
jugador muy inteligente
y domina el
balón de manera
perfecta”
Franz Beckenbauer.
El titiritero
que a su
gusto guía a
los demás, pero que jamás se
despacha con egolatrías o
con algún gesto déspota.
El cerebro que
juega para que
otros lo hagan
y que ni
el frio o
el calor pueden
mellar su nivel. Con galera
y bastón el caballero español
hace que las
tribunas se deleiten
y que los
eruditos rebusquen en
sus librillos adjetivos
para definirlo.
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