sábado, 8 de agosto de 2015

El mono sigue bailando por plata



Sin ofensas aunque si con realidades. Empiezo mi narrativa con una verdad inminente, nada tiene sentido si no hay un puñado de monedas en medio. La historia que ha protagonizado Maxi Pereira es muy curiosa, sobre todo porque pese a su identificación con el Benfica, no dudó ni un ápice cuando una buena oferta llegó, sin sonrojarse aun sabiendo que las tentativas venían del acérrimo rival.

Y la historia dirá que aterrizó en el Dragao, con la peculiaridad de haber jugado durante 8 años en el archienemigo. Maxi Pereira ha fichado por el Porto, no dudando en ningún momento. ¿Esta actitud es de un profesional?


Si lo vemos desde el punto de vista laboral podemos decir que sí. Acaso tenía contrato con el Benfica, no. Es decir, el uruguayo culminó su vínculo con el cuadro lisboeta y se inclinó por la oferta más conveniente para él. Entonces, porque rasgarse las vestiduras ante un comportamiento normal. Pues en el fútbol hay códigos de conducta que no se pueden traspasar. Por ejemplo, es inadmisible que una referencia del Peñarol se marché al Nacional. Lo mismo ha sucedido ahora, Maxi rompió las negociaciones que tenía con Benfica para su renovación y prefirió vestirse de blanquiazul con todo lo que esto significa.


En un mundo de injustos la lógica señala que solo el todopoderoso tiene siempre la razón. Y por ende, en un mundo materialista e interesado solo el dinero puede reinar, sin saber que la perdición sobrevive cuando la riqueza desmedida nubla. No hay duda, el mono sigue bailando con la plata.

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