Un goleador vive de los
goles y si estos no aparecen termina por perder su credibilidad. Eso fue lo que
le sucedió a Alfred Finnbogason, el ariete islandés que llegó a España como el
fichaje estrella de la Real Sociedad y que termina por irse cedido al
Olympiakos a pesar que su deseo era continuar en el conjunto donostiarra.
Ya todo está dicho para el
internacional islandés, ni siquiera hay la oportunidad de maquillar lo que
tanto se especulaba. La verdad es que Finnbogason tuvo un paso nefasto por el
fútbol español, a tal punto que sus números solo exponen 4 goles en 27 partidos
con el conjunto dirigido por David Moyes, cifra totalmente pobre en comparación
a lo que el delantero hizo con el Hereenveen, nada más y nada menos que 59
conquistas en 70 partidos. Es decir, su promedio ha empalidecido en un 100 %,
siendo considerado uno de los mayores fiascos de la temporada pasada y dando
lugar a que la Real Sociedad lo ceda al Olympiakos por un millón de euros,
reservándose el equipo heleno la compra antes del próximo 30 de junio por una
cantidad que bordea los 4,5 millones de euros.
Finnbogason nunca pudo
cubrir el espacio dejado por el suizo Haris Seferovic (Eintracht de Frankfurt),
y solamente pudo ver como el mexicano Carlos Vela sacaba la cara por un equipo
que gasto mucho para traerlo y que en menos de un año hizo todo lo posible para
deshacerse de él.
Un delantero vive de los
goles y si estos no llegan terminas por echarte. Alfred Finnbogason es una de
las estrellas del balompié islandés, nadie lo niega, y es una de los motivos
del porqué su país tiene todavía opciones de llegar a la próxima Eurocopa, sin
embargo, su carrera ha sufrido un revés, un golpe de culata que puede llevarlo
a la meditación, o simplemente, a ser una promesa que solo amagó la realidad.
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