Más terrenales que nunca y
sin rumbo definido. Así está la selección de Serbia, aquella que triunfó en el
último Mundial Sub 20 y que hoy se debate entre seguir confiando en los
“viejos” legionarios o darles chances a los ganadores del torneo neozelandés.
Acaso se podría dejar fuera
de una convocatoria a Branislav Ivanovic o a Nemanja Matic. Como imaginar no
contar con Aleksandar Mitrovic (Newcastle) o con el desequilibrante Zoran Tosic
(CSKA Moscú). Todos son nombres ilustres, sin embargo, su rendimiento no ha
sido el esperado cuando se han dado los compromisos oficiales. Entonces, tal
vez es hora de darles la oportunidad a jugadores como Milos Veljkovic, jugador
del Tottenham Hotspur que ha sido cedido para esta temporada al Charlton
Athletic. Y que me dicen de Danilo Pantic, el prometedor centrocampista del
Vitesse. Bueno, las cosas están claras, Dick Advocaat no pudo torcer el
descalabro y tuvo que ceder su puesto a Radovan Curcic que de inmediato se
encontró con una selección Sub 20 campeona del mundo y con la mayor en la
cuneta de las clasificatorias a la Euro 2016 con un solo punto a cuestas. Un desastre
para un conjunto que goza de muchas individualidades, pero que ha sufrido
demasiado debido al constante cambio de seleccionadores. Es decir, la confusión
pasa por decidir si se dará prioridad a los consagrados en las principales
ligas europeas o el futuro se tendrá que apresurar con los actuales campeones
continentales y del mundo.
Lo malo es que no es posible
desligarse completamente de jugadores de la talla de Matija Nastasic (Schalke
04), Nenad Tomovic (Fiorentina), Dusan Basta (Lazio), Filip Duricic (Benfica),
Aleksandar Ignjovski (Eintracht Frankfurt), Filip Kostic (Stuttgart), y
Radoslav Petrovic (Dinamo Kiev), y solamente contamos a los que recientemente
han sido convocados a la nacional, obviando a los veteranos como Nemanja Vidic
quien vive su última etapa de futbolista en el Inter de Milan.
Cuál será entonces la
solución, porque los resultados no acompañan y la cantera sigue produciendo.
Extraño caso, quizá los serbios se ven envueltos en la anarquía que en su
momento afectó a la magnífica selección escocesa de finales e inicios de los
ochentas. No lo sé, lo cierto es que
el mañana es incierto y las cosas no han salido como se esperaba. Los serbios
están en el fondo, pueden presumir tal vez, pero siguen muy abajo. De qué vale
tener tanto valor en el bolsillo si cuando hay que usarlo este no sirve ni para
un trueque. Es una lástima, aunque la esperanza es lo último que se pierde. A
esperar novedades y nuevos vientos.
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