Las aventuras pasajeras se
olvidan pronto y los pactos de corazón duran para siempre. Seydou Doumbia
pensará así, y no está del todo equivocado. Probó suerte con la Roma y tras
algunos meses de no adaptarse vuelve a la que considera su casa, en el frio e
histórico pueblo moscovita.
Decían de él que era el
sucesor del aún activo Didier Drogba. Solo lo decían. Nada de nada, pese a que
su nombre era sinónimo de gol en la Premier league rusa. Y es que Doumbia había
roto todos los registros goleadores en el CSKA al que defendió en más de 100
partidos anotando 83 goles. 83 goles que le valieron para fichar por la Roma en
el último día del mercado de invierno 2015.
Adaptarse al balompié
italiano ha sido difícil, aunque esto no se pensaba que iba a suceder, es más,
la presencia del Seydou Keita y Gervinho iba a contribuir con el rápido
acoplamiento del marfileño, sin embargo, no sucedió lo que se creía, Doumbia
nunca pudo llamar la atención y cuando Edin Dzeko llegó para esta temporada era
lógico que sus días en la capital italiana estuvieran contados.
Doumbia sabe que las
oportunidades son escasas y que su regreso al CSKA Moscu es una puerta que se
abre de par en par. Tal vez el frio le sienta bien y la sombra de Drogba lo
moleste un poco, pero nadie negará su potencial, y que aún, pese a su fracaso
en la Serie A, sigue siendo una de los delanteros más temidos del continente
africano. La memoria es importante para este paquidermo, porque tiene que
recordar los buenos tiempos y reverdecer viejos laureles.
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