Decían que se parecía
a Johan Cruyff, no por el juego sino por el físico. De todas formas nadie puede
negar la calidad del croata y el nivel que ha mostrado en los últimos años.
Luka Modric es el motor de su selección y una de las estrellas que mostrará la
próxima Eurocopa.
La sociedad se exprime
por motivos sin sentido, pero cuando se trata de señalar se levantan las voces
y no las manos. Luka Modric ha vivido en carne propia ese vaivén que acapara el
éxito y el fracaso. Muchos hablaban que desde su Croacia natal anclaría en uno
de los grandes, y lo hizo, aunque dicho sea de paso el Tottenham Hotspur no es
desde hace algunos años un protagonista del balompié europeo. No tardaría pero
el centrocampista en brindar sus dotes a borbotones, dándose a conocer como uno
de los mejores organizadores del planeta y haciendo de su técnica una verdadera
envidia de quienes deseaban tener su capacidad administrativa.
Después de rendir al
máximo en la Premier el Real Madrid empezó a preguntar por su ficha, haciéndose
finalmente con sus servicios por la friolera suma de 33 millones de euros. Así pues
el internacional croata daba el salto a un equipo de mayor renombre y a la vez
conseguía la ansiada Champions League, logros que se conjugaron con sus
apariciones en las últimas Eurocopas y Mundiales de fútbol. Ya nadie podrá
decir que Modric es una ilusión porque verdaderamente es una realidad, y nadie
tendrá el argumento de mencionar al jugador madrileño y simplemente decir que
es uno más.
Me despido con la
prestancia de saber y conocer, porque puedo haber visto a muchos, pero pocos
con una calidad que no reconoce tiempos ni estilos. Luka Modric es el pulmón de
la selección croata, un respirador que tiene una comparsa de lujo y que es consciente
que el próximo torneo continental puede ser su despedida de las grandes
competiciones internacionales.
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