Han pasado cerca de siete
años, perdón, creo que son ocho. No estoy seguro y me da pereza revisar los
archivos. El aula estaba casi llena y yo procedí a mostrar un video de aquel
desconocido jugador llamado Kenny Dalglish. Algunos preguntaron por él y otros
simplemente murmuraban entre sí. Es cierto, en ese momento supe que a partir de
una persona puedes describir una época.
Kenny Dalglish fue el
representante de la mejor generación de futbolistas escoceses que se ha
conocido, pero ojo, con esto no estamos menospreciando lo hecho por Dennis Law
en los 60 o lo realizado por Colin Hendry a finales de los noventa, sin
embargo, hasta ahora no ha habido una lista de jugadores con semejante talento
al mostrado por los dirigidos por Jock Stein. Con esto no estamos diciendo
nada. Tampoco corroboramos algo mencionando que en ese tiempo los cracks del
país de las gaitas jugaban para los poderosos del balompié inglés. Eso es
común, lo mismo sucede hoy en día pero en menor medida. Lo que intento
demostrar es que ese jugador que ganó varias Copas de Europa con el Liverpool,
era el abanderado de un grupo de jugadores que alargaron hasta donde pudieron
el éxito de este seleccionado británico. Pero las cosas no fueron tan gloriosas
como uno creería. Por ejemplo, el Mundial del 78 fue un fiasco pese al gran
partido contra los holandeses. Lo mismo sucedió en España 82. Entonces, cómo
podemos decir que esta fue la época más gloriosa del balompié escoces. Aseveramos
esto porque este país tenía una presencia habitual en los mundiales, además, el
Nottingham Forest fue bicampeón de Europa con Kenny Burns, John Robertson y
John McGovern en sus filas. Lo mismo sucedió con el Liverpool que dominó el viejo
continente con Dalglish, Graeme Souness y Alan Hansen. Y si retrocedemos un
poco más podemos decir que el Leeds United, que debió ganar la final de la Copa
de Europa en 1975, tenía en su plantilla al arquero David Stewart, al lateral
izquierdo Frank Gray, al intratable mediocampista Billy Bremner y al gran
cabeceador Joe Jordan.
Se hizo lo que se
pudo y no fue suficiente. Algunos decían que estos cracks aprovechaban su paso
por la nacional para relajarse debido al trajín que tenían con sus clubes. Solo
ellos saben la verdad. Pero aún si eso fuera cierto les bastaba para mantener a
Escocia en los principales torneos internacionales. Ya en el ocaso de los
tiempos gloriosos revisamos una alineación
presentada en el partido contra España por las eliminatorias para el Mundial
de México 86, donde aparecían jugadores de la talla de Jim Bett que en ese
momento era jugador del Lokeren. También empezaban a tener injerencia entre los
titulares el triángulo defensivo del Aberdeen, nos referimos al arquero Jim
Leighton que más tarde defendería al Manchester United, y a los centrales Willy
Miller y Alex Mc Leish. Otro que también hacia sus primeras apariciones
internacionales era el capitán del Celtic Paul McStay y el glorioso lateral
del Liverpool Steve Nicol. Sin olvidarnos de mencionar que en la mediapunta
todavía brillaba con luz propia el genial Kenny Dalglish.
Yo recuerdo una
mañana cuando presentaba y hablaba de un jugador escoces. Sabía que no
coincidía con el tiempo que vivía ni con los compañeros con los que departía,
sin embargo, en épocas donde los celulares son una herramienta imprescindible
trate de incluir a los años setenta, pensando que todo tiempo pasado fue mejor,
pero no dándome cuenta quizá que muchos no comparten esa opinión.
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