Más que hacer una reseña
sobre un partido de hace unos días es hacerle justicia a un equipo humilde pero
con jugadores de experiencia. El Wolfsburg sorprendió al Real Madrid y
demuestra que esa analogía sobre el viejo escarabajo es verdadera y muy
coherente.
Ya nos habíamos
olvidado de este equipo. Será tal vez por el monopolio del Bayern o por lo
refrescante que suele mostrarse el Borussia Dortmund. Cualquiera haya sido el
motivo sabemos que la principal referencia que tenemos del Wolfsburg es cuando
se coronó campeón de la Bundesliga el 2009 con el brasileño Grafite y el bosnio
Edin Dzeko en la ofensiva. Con el japonés Makoto Hasebe y el brasileño Josue en
el mediocampo. Y por último, como no recordar al suizo Diego Benaglio en la
portería, el único sobreviviente de aquel equipo histórico que se impuso a los
gigantes del suelo teutón.
El Wolfsburg siempre
ha sido un equipo humilde. No está considerado entre los grandes es por su
triunfo en el partido de ida de los cuartos de final de la Champions frente al
Real Madrid ha sorprendido sobremanera. A tal punto que muchos aseguran que dar
la vuelta a ese dos a cero en el Bernabéu va a ser muy difícil. El partido sin
duda fue extraño, hubo un gol anulado injustamente a Cristiano Ronaldo en el
amanecer del partido. Dicho sea de paso debemos mencionar que el cuadro local
salió agazapado, como esperando a los españoles y tratar de contragolpear con eficacia.
Su juego era simple así como su alineación. Un par de centrales con mucha
experiencia como lo son los brasileños Naldo y Dante. Cuántos partidos encima
pueden tener estas dos torres que han probado las mieles del triunfo con el
Werder Bremen y Bayern Múnich respectivamente. Sobre la banda izquierda destaca
un jugador que suena bastante para el propio Real Madrid Estamos hablando del
suizo Ricardo Rodríguez, un jugador que posiblemente está viviendo sus últimos
días en el Wolfsburg.
El centro del campo
es monolítico. El brasileño Luiz Gustavo, otra pieza fundamental le da esos
aires de imbatibilidad que todo equipo necesita. Bien arropado por supuesto por
el francés Josuha Guilavogui quien previamente al choque de vuelta ante los
madrileños declaró lo siguiente:
“Ellos han hablado de
guerra y vamos a tener que responder”
Estas declaraciones
solo significan que el choque de mañana será a cara de perro como dirían los
españoles y que el Wolfsburg tratará de bloquear a un Madrid que intentará
desde el primer minuto marcar la diferencia que le de cierta tranquilidad. Hay que
recordar que el cuadro merengue tiene que ganarle por tres goles a cero para
avanzar de forma directa, suponiendo que James o Isco entraran desde el
arranque y Casemiro será el sacrificado en estos cambios. Ahora, el cuadro
verde no cambiará demasiado a lo hecho en Alemania. Replegarse y despegar
rápidamente con los tres aviones que presenta en el frente. Nos referimos al
genial Julian Draxler, otro que seguramente no seguirá en el equipo, el ex
Chelsea André Schürrle, y el brasileño Bruno Henrique, quien a comienzos de año
extendió su contrato con los de la W hasta el 2019. Entonces, todo dependerá de
cómo va a capitalizar sus momentos el Wolfsburg, no vaya a ser que le suceda lo
del Madrid en el partido de ida, dominio absoluto pero poca efectividad. Lo bueno de este equipo es sin duda la forma como abre
el campo, esos cambios de juego de lado a lado con la subida de los laterales
fueron lo que hizo que la línea defensiva madrileña no supiera si ir a la
derecha o a la izquierda. Mención especial también para Maximilian Arnold, un
volante de buen trato de balón que conjuntamente con Luiz Gustavo son la
transición de defensa a ataque que posee el equipo verde.
“Oigo demasiado
mensajes calientes. Está clarísimo que es un partido importante pero para pasar
la eliminatoria necesitaremos mucha cabeza”.
Zidane tiene razón,
necesitan mucha cabeza fría. Pero como tenerla ante un equipo que sabe que no
tiene nada que perder y que están cerca de hacer historia. El Wolfsburg no es
una perita en dulce y los que lo menospreciaron están pagando la osadía. El Madrid
venció al Barca en el Camp Nou y creyó que el choque ante los alemanes sería de
trámite, no contando que con su juego simple y sabiendo aprovechar sus
oportunidades este equipo humilde lo ha puesto contra las cuerdas, aunque
algunos piensen que la cuenta de diez está por empezar.
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