Hasta que tanto
dinero invertido dio sus primeros frutos. Ganar la Premier sabe a poco, sobre
todo para un conjunto que no ha escatimado esfuerzos a la hora de reforzarse.
El Manchester City se ha clasificado a las semifinales de la Champions League
demostrando nuevamente que el camino de estar en manos de un mecenas tarde o
temprano da sus resultados.
Haber, vamos a
recordar un poco. Nicolás Otamendi le cuesta al City la friolera suma de 45
millones de Euros, superiores a los 40 kilos pagados por el francés Eliaquim
Mangala y a los 33 millones que costó el traspaso de David Silva desde el
Valencia español. Por Fernando los citizen pagaron tan solo 15 millones de
euros, mientras que Jesús Navas costo otros 40 millones más. Corona estas
cifras astronómicas el belga Kevin de Bruyne, el fichaje estrella del último
verano europeo y que registró la cantidad de 70 millones de euros, dinero que
valió un gol que le dio el pase a las semifinales de la Champions al cuadro
celeste. Ya está dicho todo, este trabajo no es una improvisación, fue un bosquejo
que tras largos años termina consiguiendo lo que parecía imposible. La víctima
fue el Paris Saint Germain, otro adinerado equipo que con chequera en mano
quiere reinar también el viejo continente. Pero volvamos a la oncena dirigida
por el ingeniero Manuel Pellegrini. Todos saben que es un equipo compacto, que
trabaja con un claro 4 – 4 – 1 – 1. Con un par de volantes de contención muy
confiables como lo son los brasileños Fernando y Fernandinho. Ellos destruyen y
recuperan, dejando que David Silva, Kevin de Bruyne, y Jesús Navas inicien la
ofensiva. También hay que decir que en las bandas los franceses Gael Clichy y
Bakary Sagna le dan una rápida subida y repliegue adecuado.
Silva y Navas
desequilibran ofensivamente, pero también es cierto que sus dotes en la marca
son limitados es por eso que la función de Fernando y Fernandinho es
importantísima, no por algo el primer gol del City en Paris fue por un balón
robado por el ex jugador del Porto. El argentino Otamendi es muy bueno para
anticipar aunque no garantiza una salida limpia. Y Kevin de Bruyne le da al
equipo un cambio de ritmo y la verticalidad como para dañar a cualquier rival. En
general es un conjunto que juega a ras del piso y lo hace con velocidad y a un
solo toque. Triangulan y se mueven creando espacios y no rifan el balón porque
no tienen jugadores espigados en la ofensiva. Salvo Yaya Toure que no atraviesa
sus mejores momentos y que se supone que a la llegada de Guardiola buscará
nuevos rumbos.
El City ha clasificado
y está entre los cuatro grandes del balompié europeo. Un gol de Kevin de Bruyne
que frustra nuevamente al PSG y que le permite al cuadro inglés alcanzar su
mejor puesto a nivel internacional. Millones y más millones, el City se ha
construido de manera adecuada y consigue al fin colarse entre los mejores, pero
ojo no es suficiente, porque tanto dinero debe generar réditos y esa ganancia
debe reflejarse con la Copa de Europa en sus vitrinas.
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