La presentación de la
selección brasileña en la Copa América centenario ha sido un fiasco. Su primer
partido frente al combinado ecuatoriano se saldó con un empate con sabor
amargo, dejando en claro pero que esta versión auriverde ha involucionado en
relación a sus últimas competiciones.
“Ecuador nos marcó
muy bien y no nos dio espacios. Intentamos ganar desde el inicio, pero Ecuador
es un equipo fuerte, con un juego compacto, que se plantó para salir al
contragolpe”.
Dunga ya no sabe qué
hacer. Ahora no solo falta delanteros sino también volantes criteriosos que
puedan crear. Lo que ha mostrado Brasil el día de ayer fue paupérrimo, es más,
si somos justos podemos afirmar que el triunfo debió ser para los ecuatorianos
puesto que la macanada de Alisson tras un centro desde la izquierda fue valido,
sin embargo, el árbitro lo considero invalido. Bueno, la imagen del conjunto
carioca fue nula. Lo primero que debemos destacar es la presencia ofensiva de
los laterales Dani Alves (Barcelona) y Phillipe Luis (Atlético de Madrid), que
suben constantemente pero cuyos centros se diluían en los despejes de los
centrales ecuatorianos. Casemiro (Real Madrid), Elias, y Renato Augusto
destruyen y tratan de que William (Chelsea) y Felipe Coutinho (Liverpool)
resuelvan los asuntos ofensivos. Demasiado poco para un equipo que siempre ha
destacado por su extensa gama de variantes de ataque. Además, el ingreso de Lucas
Moura (Paris Saint Germain) tampoco fue una solución y Jonas (Benfica), solo en
el ataque, nada podía hacer para cambiar una historia que ya parece una
costumbre.
Qué más podemos
decir, si lo visto hace unos días no genera más comentarios. Es más, el
convocar a Kaká (Orlando City) da muestras que no hay jugadores que puedan marcar la
diferencia del medio hacía arriba. Algunos tal vez pensaran en Oscar (Chelsea),
pero lo cierto es que tampoco es solución.
“Hay que seguir
trabajando, corregir ciertas cosas, pero en lo fundamental el equipo funcionó
bien”.
Al parecer nuestra manera
de ver el juego brasileño discrepa muchísimo a lo que Dunga ha observado. Brasil
no es ni la sombra de lo que fue, de eso no hay duda, sin embargo, para muchos
continuará siendo el favorito para llevarse el torneo continental. El protagonismo
se gana con hechos y con argumentos. La historia puede decir una cosa, pero al
final, la realidad es la que dará o le quitará la razón.
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