No es una mega
estrella, ni tampoco un boom futbolístico. Es de aquellos jugadores que no
fueron tocados por el don, pero que aun así hacen todo lo posible por llegar.
Nicolás Gaitán es nuevo jugador del Atlético Madrid, esperando quizá que la
historia al fin le otorgue el lugar que tanto ha buscado.
No fue nunca un
Riquelme, ni mucho menos un Burruchaga. Lo de él pasaba por tratar de aprender
y ser ese enganche que soñaba ser desde pequeño. El tiempo ha pasado y las
cosas siempre fueron duras. Llegó a la primera de Boca Juniors, pero no era
tomado en cuenta para la selección. Ni siquiera le sirvieron sus diez títulos
con el Benfica, puesto que existe una gran verdad, que la liga portuguesa no es
demasiado vista en Sudamérica. Bueno, sin embargo, sus condiciones y su fútbol
no dejaron de llamar la atención del técnico de moda en Europa. Y es que hay
que reconocerlo, pese a no ganar la Champions los bonos de Diego Simeone no han
disminuido ni un apice, es más, por allí uno de los dramáticos periodistas
argentinos lo ha voceado como sucesor de Martino. La verdad es que, hay que ser
demasiado valiente o iluso para tomar un equipo de un jugador, y que peor aún,
este jugador sea un Dios intocable en tu país.
Pues bien, el “cholo”
no lo dudó, y solicitó los servicios de Gaitán para su correoso Atlético de
Madrid. Y es que Diego Pablo sabe que el fichaje de Augusto Fernández fue poco
para reforzar una plantilla que por cuestiones económicas es menos que el
Barcelona y Real Madrid. Entonces, el buen Nico puede trabajar muy bien por una
de las bandas y empezar a surtir de pases a los de arriba. Faceta esta última
con la que triunfó en la reciente campaña con el Benfica. Estamos hablando de
14 asistencias para liderar el torneo en este rubro.
“Mi vida es algo muy
tranquila en Portugal, estoy solo, y cada tanto viene familia a visitarme. Y tuve
la suerte de encontrar a Maxi Pereira el uruguayo. Él y su mujer Ana y los
nenes Belén, Tomas, Thiago y Clara, que me hacen sentir parte de su familia y
les voy a estar siempre agradecido”.
Así define su vida en
Europa el humilde Nico. Sin familia de sangre y sin exuberancias destacables. Ahora
se trasladará a Madrid para unirse a Matías Kranevitter y a Augusto Fernández, formando con ellos un mediocampo de trajín y
sin exquisiteces. Porque eso sí, el “cholo” no busca artistas de alfombra roja,
prefiere a los obreros que cimientan construcciones.
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