Lo que le dejó a Guardiola la eliminación de la Champions

Es mucho lo que se ha dicho y todo ha sido en contra de él. Pep Guardiola vive uno de sus momentos más difíciles tras quedar el Manchester City eliminado de la Champions League. Lo peor es que hasta desde Barcelona han disfrutado con la caída del estratega español.

Un galés que no es Bale, pero que también tiene mucho que decir

La selección galesa tiene un referente y ese es Gareth Bale, sin embargo, hay otros pilares donde descansa el éxito de un equipo que dejó una grata impresión en la Euro 2016. Ashley Williams es el capitán y una de las columnas de un combinado que aspira a llegar a un Mundial después de 60 años.

Kasper Dolgberg se le está escapando al Barcelona

El delantero Kasper Dolgberg tiene varias propuestas y puesto que el Barcelona no se decide a ficharle su destino puede estar lejos del balompié español. El Ajax, dueño de la ficha del internacional danés, le ha avisado al Barca cuál es la situación actual del ex jugador del Silkeborg.

Los grandes fracasos de la liga china

Tanto dinero invertido también generará en algún momento tanto dinero perdido. La liga china vive unos altibajos que hacen pensar el por qué se paga demasiado a jugadores que no han rendido como se esperaba.

Branislav Ivanovic y su renacer en el Zenit

Verle sin la camiseta del Chelsea parecía una utopía, sin embargo, tras varios meses sin ver la titularidad absoluta el serbio Branislav Ivanovic decidió marcharse al Zenit de San Petersburgo, y de esta forma buscar un nuevo reto en el ocaso de su vida futbolística.

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viernes, 10 de julio de 2020

Salomón Kalou ya es jugador del Botafogo



Hay noticias que sorprenden y otras que solo llaman la atención por los detalles que estas conllevan. Creo que la llegada de Salomón Kalou al Botafogo se inclina más por la segunda opción puesto que de cierto sabemos que sus mejores tiempos han quedado hace mucho tiempo atrás. El club brasileño ha anunciado el fichaje del internacional marfileño que deja el Hertha Berlín después de varias temporadas. Por otro lado también se ha anunciado que su vinculo con la entidad carioca se extiende hasta finales del 2021.


El arribo de Kalou al Botafogo es solo una muestra del intento desesperado realizado por el club por fichar una estrella de renombre. Es extraño pero el cuadro brasileño tuvo fallidas acciones al buscar al nigeriano John Obi Mikel y al marfileño Yaya Toure, jugadores que no aceptaron jugar en Brasil. Todo lo contrario ha sucedido con Salomón Kalou que a sus 34 años inicia su aventura sudamericana después de haber estado inactivo en el Hertha debido a su indisciplina.


Kalou compartirá vestuario con el japonés Keisuke Honda que aterrizó en el Botafogo a principios de año y estará bajo las ordenes del experimentado entrenador Paulo Cesar Autuori. Demás está decir que este fichaje solo es una muestra de la ruta que ha tomado el Botafogo que hace algunos años también fue hogar de un veterano Clarence Seedorf que llegó a ganar el campeonato carioca el 2013.


Salomón Kalou está a punto de llegar al final de su carrera, una trayectoria que acumula puntos altos como el título de campeón holandés con el Feyenoord y de la Champions League con el Chelsea. También ha jugado mundiales defendiendo a Costa de Marfil y tuvo un interesante paso por el Lille de Francia. En el ocaso de su carrera el otrora internacional elefante llega a Brasil con la ilusión de dejar en claro que todavía tiene cuerda aunque sea para un año más.

martes, 15 de julio de 2014

Sócrates: “La fiesta en mi casa es sin corbata”



Barbado  y  revolucionario. Virtudes  y  aspectos. Así  era  Sócrates. Nada  de  convencionalismos  y  siempre  buscando  la  igualdad. Puño en  alto  y  el  alcohol  como  compañera. Allí  está  el  recuerdo  del  gran  jugador  a  quien  todos  deseaban  tener  como  amigo.

“Quien  bebe  cotidianamente  es  un  alcohólico. La  bebida  ha  sido  mi  compañera  desde  joven”.

Sócrates.

Sócrates  no  jugaba, patinaba  sobre  el  césped. Hombre  de  ideales  que  no  pudo  hacer  que  el  Corinthians  reine  en  Brasil, sin  embargo, consiguió  que  ese  mismo  Brasil  se  zafe  de  la  dictadura  y  vuelva  a  vivir  en  democracia. Eran  principios  de  los  ochenta  y  el  doctor, ojo  que  este  no  es  un  mote, logró  educar  a  la  tribuna  corinthiana  y  hacer  del  fútbol  un  arma  de  protesta.

La  protesta  tuvo  sus  frutos  y  mientras  por  un  lado  era  una  lucha  cuerpo  a  cuerpo, por  otro  la  consigna  era  hacer  arte  y  nada  más que  arte. Solo  bastaba  un  empate  para  llegar  a  las  semifinales, pero  como  decía  Paulo  Roberto  Falcao, “La  selección  no  sabía  jugar  de  otra  manera”. Italia  eliminaba  al  combinado  brasileño  y  dejaba  al  Mundial  82  sin  la  mejor  expresión  futbolística  del  momento.

“No  hay  que  jugar  para  ganar, sino  para  que  no  te  olviden”.

Sócrates.

Que  irónica  es  la  vida  y  que  vueltas  suele  dar. Italia, la  Italia  que  lo  había  eliminado  ahora  era  su  nuevo  hogar. Florencia  es  una  ciudad  muy  rica  culturalmente, aunque  sin  ese  espíritu fértil  que  podía  servir  para  cobijar  las  ideas  políticas  de  un  Sócrates  que  sentía  el  no  estar  presente  en  esos  tiempos  en  el  que  el  destino  de Brasil  se  definía.

Volvió  a  la  medicina, fue  cantante, dirigió  sin  éxito  y  fue  una  consejero  recurrente  en  el  gobierno  de  José  Ignacio  Lula  Da  Silva. Sufrió  una  hemorragia  digestiva, después  una  Cirrosis  Hepática, y  finalmente, un  choque  séptico  que  derivó  en  un  fallo  multiorgánico  que  lo  llevo  a  la  muerte. Vivió  como  quiso  e  hizo  lo  que  debía. 

“Quiero  morir  un  domingo  y  con  el  Corinthians  campeón”.

Sócrates.

Sueño  cumplido  y  deber  realizado. Murió  un  el  domingo  4  de  diciembre  del  2011  y  esa  misma  tarde  el  Corinthians  se  coronó  campeón  del  Brasileirao.


Puño  en  alto  e  igualdad  para  todos. Algunos  juegan  por  dinero  y  otros  por  amor. Sócrates  jugo  por  la  libertad, y  aunque  suene  extraño, sus  ideales  se  antepusieron  siempre  al  balón. Nadie  como  el  doctor, porque  aquel  gigante  que  hacía  del  ballet  y  el  fútbol  uno  solo, hizo del  aprender  algo  más  importante  que  el  hacer. Sin  embargo, se  podría  decir  que  Sócrates  lo  hizo  todo. 


Garrincha: La alegría del pueblo



Le  robe  2  años  a  los  setenta, aunque  pienso  que  soy  realmente  de  los  ochenta. Medito  como  un  cincuentón  y  trato de  pensar  como  un  moribundo. Porque  las  copas  te  llevan  a  la  muerte  y  el  fútbol  te  puede  llevar  a  la  gloria. Mane  Garrincha  vivió  como  quiso, pero  murió  como  nunca  lo  imaginó.
                   
“Si  desean  conocer  a  un  ídolo  vean  a Mane”.

Elza  Soares.

El  diablo  del  Mundial, el  de  las  piernas  torcidas  y  el  costumbrista  que  prefería  los  curanderos  antes  que  el  quirófano. Y  es  que  algunos  tardan  una  vida  para  hacerse  grandes  y  otros  solo  necesitan  4  años  para  tocar  el  cielo  sin  siquiera  haber  abandonado  el  infierno.

Mane  era  como  cualquiera. Infiel, analfabeto  y  alcohólico. Pero  el  fútbol  lo  salvo, al  menos  por  un  tiempo. Cuenta  la  historia, y  lo  refrendan  los  videos,  que  este  hijo  de  Pau  Grande  fue  mejor  que  Pelé  y  que  solo  la  fama  y  una  vida  sosegada  le  impidieron  abordar  el  tren  que  lo  conduciría  al  éxito  humano. Y  en  qué  consiste  ese  éxito, pues  dinero, popularidad, y  una  vida  personal, aparentemente, feliz.

A  Garrincha  lo  asesino  el  alcohol, sin  embargo, algunos  despiadados  dicen  que  fue un  suicidio  que  duró  casi  5  décadas. Y  es  que  se  menciona  que  su  primera  copa  fue  a  los  5  años. Todo  un  nene  que  cambió  los  lápices  por  los  vasos.

Porque  Mane  era  más  que  un  jugador, era  el  reflejo  de  una  sociedad  que  vive  como  pocas  y  muere  como  todas. Porque  aquel  descuidado  ser  humano  conquisto  el  mundo  y  a  la  mujer  de  sus  sueños. Porque  sí, Elza  Soares  era  un  sueño, pero  un  sueño  que  se  metía  en  una  pesadilla. Hijos  por  doquier  y  fiesta  interminable.

“Yo  vivo  la  vida, la  vida  no  me  vive  a  mí”.

Garrincha.


Amo  del  dribling  y  señor  del  verdadero  balón  viril. El  genio  que  ganó  dos  Copas  del  Mundo, el  niño  que  sufrió  de  poliomielitis, el  hombre  que  murió  en  su  ley. Yacía  en  una  vereda, abandonado  y  con  solo  sus  hazañas  para  borrar  una  vida  que  le  llevaba  la  contra  y  que  nunca  pudo  alinearlo. Mane  Garrincha  fue  uno  de  los  mejores, pero  principalmente, fue  uno  de  nosotros.

“Los  jugadores  no  somos  más  que  payasos; salimos  al  campo  a  divertir”.

domingo, 10 de noviembre de 2013

La diversión del galeno



Aquí  se  habla  de  cerveceros, templos  y  cremas. Todo  es  bueno  cuando  se  tiene  que  maquillar  una  realidad. Han  pasado  los  años  y  aunque  el  nombre  de  Sócrates  pasa  por  el  filósofo  griego, el  fútbol  también  tuvo  su  doctor  cuya  panacea  era  la  diversión  de  unos  y  la  admiración  muchos.

Zico, Toninho  Cerezo, Falcao, Eder  y  él. Barbado  y  tan  delgado  que  seguramente  el  mandil  blanco  le  asentaba  mejor  que  la  indumentaria  futbolística. El   doctor  que  bebía  y  fumaba, insignias  de  una  sociedad  que  gusta  del  jolgorio  y  que  hace  de  la  fiesta  una  manera  de  vida.

Pero  el  galeno  tenía  los  conocimeintos  suficientes  y  no  solo  las  cirugías  eran  parte  de  su  preparación. Capitán  dentro  del  campo, esas  incisiones  que  realizaba  en  la  defensa  contraria  eran  parte  de  sus  estudios  aprendidos  en  las  escuelas  del  Botafogo. Campeón  paulista  en  1982  y  1983  con  el  Corinthians. Solo  un  hact  trick de  Paolo  Rossi  le  privarían  de  la  posibilidad  de  alcanzar  el  título  máximo  del  fútbol.

Pero  ya  que  importa. Una  bacteria  le  provocó  un  choque  séptico  de  origen  intestinal  que  se  lo  llevó  un  4  de  diciembre  del  2011. Cincuentaisiete  años  de  edad  para  un  miembro  honorario, quizá  uno  de  los  últimos, de  aquella  generación  del  jogo  bonito  y  del  arte  preciosista.



“Quiero  morir  un  domingo  y  con  el  Corinthians  campeón”

Así  decía, y  aunque  la  vida  fue  injusta  con  un  jugador  de  su  talento, finalmente  a  la  que  llaman  la  diosa  fortuna  cumplió  su más  ferviente  deseo. Murió  un  domingo  y  ese  día  por  la  tarde  el  Timao  se  coronaba  campeón  por  quinta  vez  en  sus  historia.