domingo, 4 de marzo de 2012

El Chelsea despidió a Villas Boas

Tanto va el agua al cántaro que termina por reventarse. Derrota tras derrota, sin brújula en el juego y con la dificultad para inculcar su filosofía a un equipo construido por Mourinho, consentido por Avram Grant, confundido por Scolari, acariciado por Hiddink, disciplinado por Ancelotti y desmembrado por Villas Boas.




El Chelsea vuelve a quedarse sin un conductor. Peor aún ha perdido la confianza en sí mismo y deja en claro que el tiempo de algunos elementos ha llegado a su fin. Han pasado muchos técnicos por la tienda azul, de todos colores y de distintas ideas, siempre con la moda como motivo y principal y con el individualismo para soslayar cualquier dificultad. Pero cómo hacer cuando hasta las estrellas están nubladas. Villas Boas se encontró con un puñado de buenos jugadores cuyo mejor momento estaban lejos de la actualidad, sin un juego definido y con la fama de ser el entrenador del momento, el estratega portugués reflejó claramente que nunca pudo manejar al grupo y hallar las soluciones para el anarquismo que expresan los de Stamford Bridge.

Es por demás hablar de la sequía preocupante de Fernando Torres, de la condición insegura de Ivanovic y de la cada vez menos inquietante labor de Drogba. Todos buenos jugadores que nunca formaron un equipo o tal vez que jamás quisieron serlo, de más está decirlo, Villas Boas se ha marchado y deja en el tapete la siguiente interrogante: ¿El Chelsea podrá sacarse algún día el estigma de Mourinho?

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