Anarquía total. Efectivamente, libertad que
se transforma en
libertinaje. Alegría y habilidad. Camerún es
la prueba de
como la idiosincrasia
se puede imponer
a la disciplina. Un nuevo
Mundial para los
leones y tal
parece que otra
nueva cachetada para
los africanos.
No deseo
adelantarme a los
hechos, pero Camerún llega
al Mundial como
una total incógnita. Para comenzar
diremos que el grupo
sigue siendo liderado
por el descendente
Samuel Eto’o. El delantero
del Chelsea se
alinea escorado hacia
la izquierda, aunque la
ausencia de Pierre
Webo puede ubicarlo
como el único punta
del equipo.
A la par de la
confirmación de Eto’o
también podemos decir
que el éxito
del equipo se
basará en el
esqueleto formado por
dos centrales de
largo bagaje como
son el “francés”
Nicolas Nkoulou y
el monolítico Aurelien
Chedjou. Sobre estos últimos
debemos afirmar que
no se andan
con exquisiteces y
que muestran cierta
fragilidad cuando los
rivales juegan a un toque
por la zona
central.
Camerún trata
de ser compacto. Adelanta sus
líneas para achicar
espacios, sin embargo, la presión
a la salida
rival no es
tan asfixiante por
lo que mucho
tendrá que ver
el desempeño de
los hombres encargados de
la contención. En esta
faceta debemos destacar
al sevillista Stephane
Mbia y al
inactivo Alex Song. Lo del
barcelonista es preocupante
puesto que su
rodaje se ha
visto retrasado en
España y esto
puede jugar a
favor de Joel Matip
(Schalke 04), importante en los
balones aéreos, pero muy
flojo en la marca. Jean
Makoun tiene que
terminar de reforzar
una medular sin
la creatividad de
otros tiempos y
que debe funcionar
como chaleco antibalas
para evitar una
catástrofe.
Enoh Eyong como extremo
cierra el círculo
ofensivo. Resaltar que involución
del ex jugador
del Ajax es
algo que sorprende
a todos. Completan el
conjunto Danny Nounke
del Besiktas como
lateral izquierdo y el
jugador del Granada
Allan Nyom marcando
la banda derecha.
Cero automatismos
para un equipo
que respeta su
sistema de 4 – 2 – 3 – 1
y que depende
demasiado de sus
individualidades. Débil en defensa
y carente de
elementos desequilibrantes.
Wolker Finke no
ha podido cambiar
una mentalidad enquistada
en una sociedad
que entiende el
fútbol de una
manera y que pese a
los esfuerzos aún
no ha terminado
de evolucionar.
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