Limitado, pero con
jugadores con recorrido. Táctico, aunque sin
la magia de
los grandes. En fin, un
conjunto que trabaja
en bloque y
prima el colectivo
sobre lo individual.
Pocos hablan
de Suiza. Bueno, la verdad
es que nadie
menciona al combinado
helvético. Con una historia
rala y con
un presente ninguneado, todos se
abocan sobre la
presencia de Ezequiel
Lavezzi y de
las mejorías que
debe presentar la
selección argentina. Hay viejos
conocidos en esta
oncena y Ottmar
Hitzfeld confía en
ellos. Diego Benaglio del
Wolfsburg participa de
su último Mundial. Experimentado y
con toda su
carrera hecha en
Alemania sabe que
tiene en Yann
Sommer (Basilea) a su
relevo inmediato. Los cambios
son mínimos. Por allí, algún
delantero y quizá
el ingreso de
Fabián Schaer del
Basel por el
lesionado Steve Von
Bergen. Línea de 4
defensiva donde hay
jugadores poderosos en
el juego aéreo
como Stephan Lichtsteiner (Juventus) o
Johan Djourou (Hamburgo),
aunque debemos reconocer
que el ex
jugador del Arsenal
no ofrece demasiada
seguridad. Ricardo Rodríguez (Wolfsburg) y sus
proyecciones inteligentes y una medular
que se sostiene
gracias al despliegue
de los napolitanos
Goktan Inler y
Valon Behrami.
Dos extremos
rápidos y picantes
como Xherdan Shaqiri
(Bayern Múnich) y Granit
Xhaka (Borussia Moenchengladbach),
el primero con
más gol que
el segundo, y culminan
con una delantera
compuesta por Josip
Drmic (Núremberg) y
Ahmid Mehmedi (Friburgo) que
no han plasmado
en goles lo
que de ellos
se esperaba.
Un rival
de cuidado, pero no
temible. Se repuso contra
Ecuador, lo destrozaron contra
Francia e hizo
lo suficiente contra
Honduras. Hay equipos que
funcionan como tal
y hay conjuntos
que dependen de
algunos. Entre lo colectivo
y lo individual
solo el resultado
importa, aunque quién sabe ya
que en estas
instancias cualquier cosa
puede suceder.
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