Estamos
viviendo la moda
de los arqueros. Navas en
el Madrid, Ospina en
el Arsenal y
Reina en el
Bayern. Son algunos pero
no todos. Hay otros
que pasaron a
la historia y
unos tantos que
fueron olvidados. Jacques Songo’o
fue el tercero
de una tripleta
que gobernaba el
arco de Camerún, un tercero
que nunca pudo
con una leyenda
y que jamás
ha podido abandonar
el fútbol.
Aun se lo
ve defendiendo el
arco del Indoor
de veteranos del
Deportivo. Es como si
el tiempo no
ha pasado o
él desea que
no avance. Pero volvamos
atrás por un
momento y repasemos
sus comienzos en
el famoso Canon
Yaoundé. Tenía 14 años
y la admiración
puesta en el
inalcanzable Tomas N’kono.
Había que bregar
demasiado para llegar
y la puerta
más accesible era
la francesa. El Toulouse
primero, el Le Mans después
y, finalmente, el Metz para
complementar la madurez
necesaria que todo
arquero requiere.
Era 1996 y
la selección checa
estaba de moda. Bejbl
fichaba por el
Atlético de Madrid, Poborsky anclaba
en el Manchester
United y Petr
Kouba aceptaba la
propuesta del Deportivo. Es
decir, los gallegos se
hacían con uno
de los mejores
guardametas del continente. Ahora el
problema era conseguirle
un suplente al
rubio guardameta.
Algunos
hablaban de Songo’o
a pesar que
estaba desplazado en
la selección por
el veterano Joseph
Antoine Bell. Y es
que eso no
era discutible porque
el todavía arquero
del Metz tenía
que aguardar su
turno así como
lo habían hecho
sus predecesores. La oportunidad
le llegó y no dudó
en incorporarse al
Depor pese a
que la titularidad
estaba lejos, pero como
siempre, había que luchar
para ganarse un
espacio.
Seis años en
la Coruña y la gloria
que todo crack
busca. Kouba pasó desapercibido
y el camerunés
se convirtió en
el indiscutible de un conjunto
blanquiazul que era el principal
rival a vencer
para ganar la
liga. Tiempos en que
el monopolio Madrid – Barcelona no
tenía la hegemonía
actual.
De esa etapa
ya no queda
nada. Songo’o ganó además
un par de
Copas africanas, aunque no
pudo reafirmar actuaciones
mundialistas que su selección
había cuajado anteriormente. Decían que
uno no deja
el fútbol sino
que este te
deja a ti. Para Jacques
la frase no
tiene cabida porque
él se enamoró
del juego y
tal parece que
su amor recién culminará
cuando la muerte
lo alcance. Vive para
el fútbol y
sabrás lo que
es vivir.
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