Pequeño y muchas
veces vilipendiado. Desde abajo y con el protagonismo de aquellos que brillan
un día y después van apagándose de a pocos. El Leicester City comanda la
Premier League y ve como los meses pasan y la definición se acerca.
Podrá imponerse en
una de las mejores ligas europeas o solamente será un amago para esos grandes
que de alguna u otra forma se aburguesan en el tiempo. Allí está, con un viejo
conocido en el banquillo como lo es el italiano Claudio Ranieri. Un
experimentado aunque discutiblemente ganador. Debemos ser honestos, porque el
ex técnico de la Fiorentina reúne grandes campañas, pero los títulos
normalmente le han sido esquivos.
Pero las cosas hay
veces que no solo se basan en una buena dirección, hay que ser capaz de
encausar una idea y compenetrar a todos en esta. Para lograrlo el Leicester ha
tenido que reunir jugadores con cierta experiencia, ojo, estrella ninguna, pero
sí elementos con recorrido en la Premier. Por ejemplo para el arco se pensó en
el danés Gasper Schmeichel, un joven que no pudo demostrar lo suyo en el
Manchester City y que tiene en Mark Schwarzer, su suplente, un soporte que
puede transmitirle todos sus conocimientos. Hay que detallar que lo del
australiano en los últimos tiempos ha estado venido a menos. Bueno, volviendo
al tema de la moda debemos decir que el Leicester es un conjunto relativamente
humilde, que ha soportado el peso de la liga con tenacidad y que se ha apoyado en una plantilla tan
reducida que ante una amenaza de lesión es muy probable que el nivel por puesto
estuviera menoscabado. En el caso de la defensa se ha confiado en la
experiencia del alemán Robert Huth, un back cuajado en el balompié inglés, que
tuvo su oportunidad en el Chelsea, pero que terminó jugando en equipos de menor
renombre. Ahora, hay que decir que Ranieri sabe que la experiencia es
primordial por lo que ha rodeado al central alemán con el sudafricano Wes
Morgan y con el austriaco Christian Fuchs. Estos tres jugadores le dan un poder
aéreo importante al cuadro azul.
También hay que
mencionar que el aporte individual del argelino Riyad Mahrez por el ala derecha
es importante y ni qué decir del despliegue del maliense N’Golo Kante. En otras
palabras, estamos hablando de un mediocampo que reúne todas las características,
pero al igual que la defensa no tiene en la banca relevos de la jerarquía
suficiente para no restar al juego del equipo. No queremos tampoco disminuir el
aporte del goleador Jamie Vardy, un casi veterano que a sus 29 años ha cuajado
una magnifica temporada siendo, con sus goles, uno de los principales artífices
del liderazgo que ostentan los zorros.
Las cosas están
claras. Estamos ante un semejante a la Bulgaria del 94 o un Hoffenheim de una
primera vuelta. Un humilde que se ha colado entre los poderosos, que ha aprovechado
bien el descalabro del Chelsea y que ha sabido capear muy bien los choques
contra los de Manchester. El Liverpool está sumido en la transición llamada
Jürgen Klopp, mientras el Arsenal puede ser una semana el mejor del mundo y la
otra simplemente volver a caer ante cualquiera. El Leicester ha jugado bien, y
pese a que hace unas horas ha tenido un tropiezo ante el West Brom nadie va a
negar que lo hecho por Ranieri y sus muchachos ha sido memorable, y seguramente
para sus hinchas inolvidable.
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