Que emoción
y que alegría. Colombia está
jugando de local
y encontró de
entrada un gol
que desató lo
que pretendía el
cuadro griego. Hay nerviosismo, es normal, pero
el ánimo y
las buenas determinaciones de
Pekermán han hecho
que este debut
sea complicado aunque
por el momento
favorable.
Decidirse por
Zapata acompañando a
Yepes es un
acierto. Dos razones de por medio. Ambos han
jugado juntos en
el Milan, además tienen
físico para soportar
las embestidas de
Samaras. Cualquiera pensaría que
Grecia es inferior, pero ya
hemos notado que
Kone tiene calidad
en sus botas
y Cholebas aporta
subidas por la
izquierda. Allí está el
motivo de blindarse
con Abel Aguilar
y Carlos Sánchez.
James Rodríguez
para la asistencia
y la velocidad
de Ibarbo y
Cuadrado para el
desequilibrio por las
franjas. Sin embargo,
debemos acotar que
los “italianos” se
han visto pasados
de revoluciones y
definiendo sus acciones
con marcado apuro.
Grecia es
un conjunto muy
físico. Impone condiciones en
el cuerpo a
cuerpo y genera
riesgos en las
jugadas a balón
parado. No es un
equipo muy técnico, pero
con entusiasmo y
por obligación empujan
a los colombianos
hacia su campo.
Ha concluido
la primera mitad
y nada está
dicho. Hay superioridad por
la calidad de
los integrantes y
el marcador es favorable.
Colombia encontró la
diferencia y se
protege de los
bombardeos helenos. Entre bailes
y mitologías una
circunstancia define aunque
a falta de
45 minutos no
podemos dar por
hecho lo que todo un pueblo desea.

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